Béisbol

Fredi no se va, pero queda en la cuerda floja

FREDI GONZALEZ.
FREDI GONZALEZ.

Dicen que Jeffrey Loria respira arte, que es un comerciante inteligente y en temas de pintura se las sabe todas. Pero ahora se confunde con su equipo de béisbol al creer que tiene un Picasso, cuando a lo sumo posee uno de esos cuadros que uno compra por $20 en alguna feria improvisada.

Si bien se ha confirmado que el mánager cubano regresará para la próxima temporada, una persona relacionada con el béisbol reveló a El Nuevo Herald que "al parecer González no es lo que desea Loria a largo plazo''.

Ha sido tanto el malestar en la opinión pública -quién lo diría, con esas asistencias miserables al Land Shark Stadium-, que Loria y su grupo se ha visto obligado a reconsiderar cualquier decisión y dejar a su piloto con un "aquí no ha pasado nada, señores, ha sido un malentendido''.

Más allá de los innegables logros de González y de los peces, por los cuales nadie daba un centavo a principios de temporada, lo preocupante es el hecho de que Loria y Samson consideren que la campaña, la tercera mejor de la historia en la franquicia, pueda ser vista como un fracaso.

"Si revisamos la actuación, las cosas que sucedieron, juegos que se escaparon, no cabe duda de que creemos que este equipo debió haber estado en los playoffs'', comentó recientemente Samson. "Ciertamente, ganar 87 juegos es positivo para la organización, pero nuestra meta es ir a la postemporada cada año''.

Bueno, y como dicen en mi pueblo: ¿con qué cuenta la cucaracha?

Esto es béisbol, señor Samson, y no religión. Los milagros mejor los dejamos para la catedrales, porque cuando se gastan $35 millones -una nómina de risa para los tiempos que corren- no se puede aspirar a mucho. Y basta ya de señalar al 2003 como el Año de lo Imposible, que las excepciones nunca se vuelven la norma.

Si Loria despidió en el acto a Joe Girardi sin importarle que iba a ser nombrado Mánager del Año y antes a Jeff Torborg, un amigo sincero y cercano; que nadie se llame a engaño sobre lo que el dueño puede hacer con González en cualquier momento. El actual dirigente de los Yankees pecó por exceso de criterio propio y no le tamía a los embates de su empleador.

González, por su parte, puede haber pecado de lo contrario.

"Fredi ha sido una persona fiel, que jamás ha entrado en contradicciones o controversias ni privadas ni públicas'', agregó la fuente. "Pero es muy defensor de los peloteros y tal vez esto no haya gustado''.

Que un mánager sea de una forma o de otra -Dios nos libre de un Bobby Valentine con su mal carácter- no significa nada, ni tiene peso en esta discusión. El punto final es este: Loria piensa que ir a los playoffs es algo natural para un equipo que vive en perpetuo estado de ahorro y que cambia de jugadores con la misma rápidez que las luces de un semáforo.

A pesar de la ratificación, lo cierto es que González queda en una situación delicada, y a lo mejor mañana vemos una foto de Loria y González conversando como dos buenos amigos, pero más allá de un buen intento de relaciones públicas, hay un daño subyacente. Loria seguirá pidiendo lo imposible y González tratará de hacerlo con un material humano que no da para más. Aquí nunca va a cuadrar la lista con el billete.

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