Béisbol

El béisbol antes y después de 1947

JACKIE ROBINSON con los Dodgers de Brooklyn, en 1952. El intermedista transformó el béisbol.
JACKIE ROBINSON con los Dodgers de Brooklyn, en 1952. El intermedista transformó el béisbol.

Después de 131 años de historia del béisbol de Grandes Ligas, muchas han sido las figuras que con sus actuaciones han ubicado sus nombres en un sitial de honor. Pero existen algunos privilegiados que han ido muchísimo más lejos, son aquellos peloteros que con sus obras ayudaron a transformar al deporte de Alexander Cartwright.

Existen dos etapas trascendentales en este juego, las que podemos dividir entre después de Babe Ruth y después de Jackie Robinson.

Antes de la etapa de Ruth cualquier equipo con jugadores estelares terminaba la campaña con el mismo número de jonrones que hoy en día pega un solo bateador.

Predominaban los lanzadores al ser la bola más muerta y la técnica de bateo inferior.

Ruth se inició como lanzador con los Medias Rojas de Boston, en 1914. Fue un buen serpentinero, pero él había nacido para batear jonrones.

En 1919, durante la Serie Mundial entre los Medias Blancas de Chicago y los Rojos de Cincinnati, ocho jugadores de los Medias Blancas entregaron juegos a los apostadores por dinero y el béisbol sufrió una crisis de graves proporciones.

Los Yankees de Nueva York adquirieron los servicios de Ruth en enero de 1920 por $125,000, y como jardinero derecho conectó 54 cuadrangulares. Fue el mismo año en que se nombró al primer comisionado de béisbol, el juez Kenesaw Mountain Landis.

Los fanáticos comenzaron a sentir entusiasmo con los enormes batazos del "Bambino’’. Iban a los juegos para presenciarlos. Los propietarios de equipos en busca de un espectáculo de mayor colorido y con la idea de aumentar el número de fanáticos en los estadios, deciden fabricar una bola mucho más viva.

La idea funcionó. Ruth le inyectó vida al béisbol al pegar 516 jonrones entre 1920 y 1930, incluyendo 60 en 1927 cuando sumó 164 impulsadas.

El impacto que causó transformó al deporte de las bolas y los strikes, haciéndolo más popular y ayudando a borrar la imagen negativa de los sucesos ocurridos en 1919.

El campeonato de Grandes Ligas siempre ha sido el mejor del mundo. Pero a pesar de ello y de la contribución de Ruth con sus bambinazos, prevalecía un grave problema: los jugadores con la piel más oscura no tenían acceso a este béisbol.

Estrellas como Oscar Charleston, Josh Gibson, Buck Leonard, Cool Papa Bell, John Henry Lloyd, Satchel Paige, Judy Johnson y los cubanos Martín Dihigo, José de la Caridad Méndez, Cristóbal Torriente y Alejandro Oms, tenían que desarrollar sus aptitudes en las Ligas Negras de Estados Unidos.

En 1947, surge la figura de Jackie Robinson que se une a los Dodgers de Brooklyn del propietario Branch Rickey, y se convierte en el primer pelotero de la raza de color en las Mayores.

Tenía 28 años y su debut ocurre el 15 de abril.

Robinson fue un jugador pimentoso, rápido, bueno a la defensa y a la ofensiva, pero su mayor aporte fue la enorme transformación que ocurrió luego de su aparición con el uniforme azul de los Dodgers.

Robinson les abrió las puertas a peloteros como Willie Mays, Hank Aaron, Orestes Miñoso, Frank Robinson, Bob Gibson, Tony Oliva, Luis Tiant, Felipe Alou y a otros muchos jugadores que con los años se convirtieron en luminarias de Grandes Ligas.

¿Fuera Barry Bonds el líder jonronero sin ocurrir la obra histórica de Robinson? ¿Rickie Henderson el mayor estafador de bases? ¿Hubieran brillado en las Mayores nuestros jugadores latinos? ¿Estarían en el Salón de la Fama los nombres de Tany Pérez, Orlando Cepeda, Rod Carew, Roberto Clemente, Juan Marichal, Martín Dihigo, Cristóbal Torriente y José de la Caridad Méndez?

Robinson sufrió insultos y humillaciones. Pero con su gallardía dentro y fuera del terreno, evolucionó la pelota de Grandes Ligas y se ganó el cariño y el respeto del público.

Primero tuvieron que aceptar su entrada, luego reconocer su indiscutible calidad y más tarde aplaudir sus proezas.

Babe Ruth y Jackie Robinson fueron dos grandes peloteros que cumplieron obras imperecederas y sin cuyos nombres no se puede escribir la historia del béisbol.

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