Béisbol

El béisbol pudiera acercar a Cuba y EEUU

LIVAN HERNANDEZ, quien enfrentó a Washington el 7 de junio pasado, es partidario a un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que le permita regresar a la isla.
LIVAN HERNANDEZ, quien enfrentó a Washington el 7 de junio pasado, es partidario a un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que le permita regresar a la isla. Associated Press

En 1971, la "diplomacia del ping pong'' suavizó las relaciones entre Estados Unidos y China. ¿Podría ahora el béisbol ayudar a acercar a Washington y La Habana?

Algunos estadounidenses, incluyendo desde peloteros de 12 años hasta ancianos, están visitando la isla para jugar con los cubanos, y se habla de otra visita de un equipo de Grandes Ligas.

Esas iniciativas deportivas se producen en momentos en que el gobierno de Barack Obama toma medidas para mejorar las relaciones con el rival de la Guerra Fría, tales como aflojar restricciones financieras y de viajes a los cubanos que viven en Estados Unidos.

"Pienso que sería bueno'', dijo el lanzador Liván Hernández, un veterano de las Grandes Ligas que escapó de Cuba en la década de 1990. "Yo quiero regresar a mi país. Extraño a mi familia y mis amigos. Pienso que es hora de hacer algo al respecto''.

"La pregunta básica es si el béisbol tiene la capacidad de trascender conflictos y la respuesta es sí'', dijo Harvey Schiller, presidente saliente de la Federación Internacional de Béisbol, que encabezó el esfuerzo para que el béisbol regrese a las Olimpíadas en el 2016. "El béisbol ha sido un puente entre los dos países en una forma en que no pienso hayamos visto en otros deportes''.

Steve Bull, quien fuera asistente del presidente Richard Nixon, supervisó la visita del equipo chino de tenis de mesa a la Casa Blanca en 1972, luego del viaje del equipo estadounidense a China el año anterior. Bull dijo que la diplomacia del béisbol podría ofrecer una ruta similar.

"Mientras más cubanos y otra gente vean estadounidenses --que fundamentalmente son buenas personas--, mejores serán las relaciones formales entre los gobiernos'', dijo.

John Carey, un profesor de ciencias políticas en Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, fue uno de los mánagers que encabezó un grupo de peloteros de 11 y 12 años en un viaje a Cuba el año pasado. Ninguno de los niños estadounidenses hablaba español, dijo Carey, pero establecieron lazos con los cubanos por medio de los juegos, mirando postales de béisbol, pasando tiempo juntos y comiendo emparedados después de los partidos.

"La impresión de Cuba era como si estuviésemos viajando a Marte'', recuerda Carey. ‘‘Los niños no tenían idea de qué esperar. Entonces llegamos allí, y los muchachos juegan béisbol, e inmediatamente se forma ese lazo. De repente, la idea de que Cuba era un lugar increíblemente distante se evaporó''.

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