Béisbol

La nueva estrella

PABLO SANDOVAL
PABLO SANDOVAL

El 19 de septiembre del 2008 Pablo Sandoval sintió por fin que era un pelotero de grandeliga. En esa jornada y después de conectarle dos dobles seguidos a Greg Maddux, el venezolano internalizó su nuevo estatus.

No había pasado mucho tiempo de ascenso, pero al Kung Fu Panda el éxito parece llegarle con bastante rapidez, un común denominador en varias de las estrellas que han surgido en Venezuela.

En este 2009, en apenas su primera campaña completa en las Mayores, destrozó al pitcheo oponente, estuvo a punto de ganarse un puesto en el Juego de las Estrellas, concluyó como el segundo mejor bateador del circuito detrás de Hanley Ramírez y se erigió como el nuevo ídolo de los Gigantes de San Francisco.

"Quiero lograr muchas cosas como pelotero. Ojalá pudiera ganar el título de bateo todos los años y ser Jugador Más Valioso. Pero lo más importante para mí es mantener contenta a mi fanaticada. Sin los fanáticos no seríamos parte de este juego'', dijo a El Nuevo Herald durante una breve visita que realizó al sur de Florida.

El postulado de humildad que exhibe Sandoval no es falso ni un lugar común. En su caso es una creencia, reforzada por las enseñanzas de uno de sus héroes, Andrés Galarraga.

"Lo conocí en el Derby de Jonrones de Venezuela el año pasado y tuve la oportunidad de hablar mucho con él. Incluso estuvo en el clubhouse de visitantes cuando estuve acá en Miami con los Gigantes. Es una persona muy humilde y con valores. Además siempre comparte con otros peloteros y la fanaticada. Es una de las cosas que más me gusta de él'', admitió.

Su idolatría por Galarraga es compartida por otras dos grandes figuras de su país, Luis Aparicio y Omar Vizquel, el primero miembro del Salón del Fama y el segundo, el próximo venezolano con más opciones de inscribir su nombre en Cooperstown.

¿Seguirá Sandoval el paso al estrellato que experimentaron sus héroes?

"Si Dios me da la oportunidad de ser ídolo, pues lo aceptaría. Pero lo importante es mantener la humildad y los pies en la tierra, aunque sé que es difícil'', replicó.

Y más para un joven que a los 23 años es reconocido y asesiado en las calles de San Francisco.

"Ahí me conocen mucho. Demasiado diría yo. Incluso estuve una ocasión en un restaurante y no pude comer porque los fanáticos me estuvieron pidiendo autógrafos. Pero me tomé mi tiempo para hacerlo'', aseguró.

Cumplir la fantasía que tenía desde pequeño y hacerlo en medio de una rápida proyección hacia el estrellato -en un proceso que le ha permitido conocer a esos mismos ídolos que seguía por televisión y que creía inalcanzables- lo tienen aún viviendo en una nube de fantasía.

"A veces me levanto y creo que todavía estoy soñando'', admitió.

Y todo parece indicar que este sueño durará mucho tiempo.

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