Béisbol

Las heridas no son de muerte

EL CUBANO Tany Pérez (izquierda) junto a Johnny Bench, el mánager Sparky Arderson, Joe Morgan y Pete Rose durante la década del setenta con el uniforme de la famosa maquinaria roja del Cincinnati.
EL CUBANO Tany Pérez (izquierda) junto a Johnny Bench, el mánager Sparky Arderson, Joe Morgan y Pete Rose durante la década del setenta con el uniforme de la famosa maquinaria roja del Cincinnati.

A Cuba se le identifica en el mundo por su inconfundible música y sus playas hermosas. También por su béisbol que cumplió 132 años de historia.

La pelota fue y sigue siendo un fenómeno nacional, tal como lo es la décima campesina. Vive en el corazón de los cubanos y forma parte de su universo.

En estos momentos el béisbol cubano está herido por decenas de factores que interrumpen su desarrollo, Pero la pelota no está muerta, respira a lo largo y ancho de la isla y se volverá a levantar para ubicarse en el lugar que le corresponde por tradición y talento.

Queremos hoy hacer un repaso de su rico historia para que sirva de conocimiento a las nuevas generaciones de lectores.

Aunque se considera el 27 de diciembre de 1874 como la fecha del primer partido entre nativos cuando en el Palmar de Junco se midieron el Habana Baseball Club y el Matanzas BBC, existen referencias de que se practicaba años antes por jóvenes habaneros que estudiaban en Estados Unidos y entre trabajadores portuarios de Matanzas.

Esteban Bellán y el patriota Emilio Sabourín actuaron en aquel primer desafío de 1874 que fue ganado por los capitalinos.

La Liga Profesional se inauguró el 29 de diciembre de 1878. Habana venció 21-20 al Almendares. Desde entonces, el béisbol se extendió por la isla y se convirtió en una fiebre nacional.

El 23 de noviembre de 1879, el estadounidense George McCullar, receptor de Colón, abrió el casillero de los jonrones en un triunfo 13-8 ante el Habana. En 1885, Carlos Macías tiró el primer cero hit cero carrera frente a la novena de Fe.

Entre 1890 y 1900, los cubanos introducen el béisbol en México (1890), Puerto Rico (1890), República Dominicana (1891) y Venezuela (1895).

Comenzando en 1908, varias novenas de la isla se midieron a similares de Grandes Ligas, sobresaliendo Cristóbal Torriente y José de la Caridad Méndez que le propinó 25 escones consecutivos a los Rojos de Cincinnati en el Almendares Park.

Babe Ruth, el llamado "Sultán de la Estaca'', visitó Cuba en 1920 con los Gigantes de Nueva York dirigidos por John Mc Graw. Allí, en el Almendares Park los Gigantes ganaron y perdieron juegos frente a los cubanos.

Al terminar dicha serie, Mc Graw expresó: ‘'Si pudiera pintar de blanco a José Méndez me lo llevaría para mi equipo y sería uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas''. Mientras que Ruth decía: "Con Torriente y Méndez en mi novena ganamos el campeonato de la Liga Americana en septiembre y nos vamos a pescar para esperar la Serie Mundial''.

A partir de 1911, los cubanos invadieron las Grandes Ligas y los pioneros fueron Armando Marsans y Rafael Almeida con los Rojos de Cincinnati en la Liga Nacional.

Un total de 18 peloteros desfilaron por las Mayores entre 1911 y 1929. La cifra siguió creciendo en las tres siguientes décadas.

Mientras que esto sucedía en Grandes Ligas, otras luminarias brillaban en las Ligas Negras.

Además de Méndez y Torriente, lo hicieron Martín Díhigo, Alejandro Oms, Lázaro Salazar, Ramón Bragaña, Silvio García, Alejandro Crespo, Rodolfo Fernández, Luis Tiant (padre), Lorenzo "Chiquitín'' Cabrera y decenas de estrellas que no podían jugar en las Mayores por el pecado racial de la época.

Colosos norteamericanos como John Henry Lloyd, Cool Papa Bell y Oscar Charleston jugaron con equipos criollos en la pelota de la isla.

Los principales escenarios de los campeonatos profesionales cubanos fueron el Palmar de Junco, Almendares Park, La Tropical y Estadio del Cerro.

El equipo con más títulos fue el Habana, seguido por el Almendares. El último torneo lo capturó el Cienfuegos guiado por el brazo de Pedro Ramos.

La Serie del Caribe se inició en 1949, en La Habana, y la ganó el Almendares. Cuba participó en 12 series y logró siete títulos.

Camilo Pascual sumó tres coronas de pitcheo y "Chiquitín'' Cabrera tuvo el mejor promedio ofensivo con .619, en 1951.

Los nombres de Martín Díhigo, Tany Pérez, Cristóbal Torriente y José Méndez están en Cooperstown.

Algunos otros como Luis Tiant, Tony Oliva, Orestes Miñoso y Alejandro Oms, reúnen los méritos y pudieran ingresar a través del Comité de Veteranos, sin olvidar al ex inicialista Rafael Palmeiro.

Aquella cantera inagotable de jugadores que nutría a las Grandes Ligas, se detuvo en 1961 al eliminarse el profesionalismo, pero el talento natural del pelotero antillano sigue intacto. De una punta a la otra de la isla se levanta una piedra y de ella sale una estrella del deporte de las bolas y los strikes.

Lo que necesitan los cubanos son las herramientas y las oportunidades. Y ambas cosas llegarán, y muy pronto.

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