Béisbol

Piñeiro brilla con los Angelinos

CON MARCA de 2-1 en sus tres primeras aperturas con los Angelinos, las dos últimas sin conceder boletos, Joel Piñeiro está demostrando su valía como pitcher.
CON MARCA de 2-1 en sus tres primeras aperturas con los Angelinos, las dos últimas sin conceder boletos, Joel Piñeiro está demostrando su valía como pitcher. Getty Images

Joel Piñeiro no esconde que le irritaba el que se le descalificara como el último milagro de Dave Duncan, el coach de pitcheo más respetado de las Grandes Ligas.

Como agente libre tras la pasada temporada, la opinión generalizada era que el derecho puertorriqueño no iba a dar la talla fuera de San Luis y sin Duncan como mentor.

Con marca de 2-1 en sus tres primeras aperturas con los Angelinos de Los Angeles, las dos últimas sin conceder boletos, Piñeiro está demostrando que puede dominar sin su viejo maestro.

Piñeiro había tocado fondo en su carrera y no encontraba respuestas para detener su declive hasta que el año pasado con los Cardenales se encontró con Duncan.

Lo que ocurrió no fue nada del otro mundo: el coach le recomendó confiar en su bola de sinker, consejo que Piñeiro siguió ciegamente para convertirse en un lanzador de absoluto control.

Redondeó una campaña con foja de 15-12 y 3.49 de efectividad, además de alcanzar su mayor cantidad de innings (214).

Piñeiro fue sensación en sus primeras dos campañas completas con los Marineros de Seattle al conseguir 30 victorias entre el 2002-03.

Pero su efectividad no paró de subir en los siguientes cinco años y Seattle tiró la toalla cuando en el 2006 la cifra alcanzó 6.36.

Aterrizó en Boston como agente libre en el 2007, con tareas de relevista. Tampoco funcionó y para mitad de año fue enviado a los menores.

Todo cambió cuando llegó a San Luis y empezó a trabajar con Duncan.

"Me dijo que tenía un buen sinker y quería que lo usara más'', declaró Piñeiro en una entrevista con The Associated Press.

En la nueva campaña con los Angelinos, los Tigres de Detroit y los Yankees han sido sus dos víctimas. Lo que se ve ahora en una salida de Piñeiro son muchos roletazos y buenos innings consecutivos.

El equipo está contento con la inversión que hizo, un contrato de 16 millones por dos años con un lanzador que tiene 31 años.

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