Béisbol

Apuntes para una renovada Serie Selectiva

Se ha anunciado que en junio se celebrará una renovada Serie Selectiva o Superior, aunque sin conocer detalles sobre cantidad de equipos y juegos, todo con gran falta de información, algo realmente muy común en el béisbol y la sociedad cubana.

El torneo no debe tener éxito por varias razones, entre las que resaltan el hecho real de que los recién concluidos playoffs dejaron "la varilla alta'' entre los aficionados y la coincidencia en fecha con el Mundial de fútbol.

Durante más de veinte años la temporada cubana estuvo dividida en dos torneos, caso excepcional a nivel mundial. Se instauraron las Series Selectivas que entre los años 70 y 90 del siglo pasado les robaron espacios a las Series Nacionales entre la preferencia de la afición, dado el alto nivel que exhibían.

Los fines para lo cual fue diseñado este torneo élite del béisbol cubano se cumplieron con creces, al elevar considerablemente el "techo'' de la pelota antillana. Si fuéramos a categorizarla diríamos que las Selectivas llegaron a exhibir en su mejor momento un nivel similar a Triple A y contaron con individualidades que podían brillar en el más exigente béisbol del mundo.

Las Series Selectivas eran más fuertes que las Nacionales y los torneos internacionales en que Cuba participaba.

En 1995 murieron lamentablemente las Selectivas y se sustituyeron con otros fracasados experimentos competitivos.

Debe retomarse un campeonato que logre una eficiente selectividad, pero no dividir la temporada en dos torneos.

Más importante es tener una Serie Nacional donde se concentren los mejores peloteros y permita levantar la decaída calidad de la pelota cubana, aunque no puede ser la única medida para lograr ese fin.

La Serie Nacional de 90 partidos debe mantenerse en aras de conservar estabilidad en cuanto a estadísticas y récords.

No se debe aumentar la cifra de partidos porque después vendrían los playoffs y los eventos internacionales del equipo Cuba. Esa serie debe contar con seis equipos integrados de manera que se conserve un poco la territorialidad, que no debe perderse en aras del espectáculo.

Esa cifra de equipos concentraría la calidad, elevaría el techo del béisbol, levantaría el interés del público y su asistencia a los estadios, que en la actualidad sólo se cumple durante la postemporada. Simultáneamente existiría una segunda división con los 16 equipos de la actual Serie Nacional.

Los seis contendientes de la Serie Nacional pudieran estar integrados de la siguiente manera: Serranos, con peloteros de los equipos Guantánamo y Santiago de Cuba. Mineros, integrado por Las Tunas, Granma y Holguín. Camagüeyanos o Ganaderos, por Camagüey y Ciego de Avila. Las Villas o Azucareros, por Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spíritus. Industriales, por los actuales azules de igual nombre, Metropolitanos y Habana. Y el más controvertido territorialmente: Occidentales, integrado por Pinar del Rio, Matanzas e Isla de La Juventud.

Dos torneos en una temporada sería algo desacertado y poco serio, científico y profesional.

Además, los jugadores estarían sometidos a constantes entrenamientos y competencias: Nacional, Selectiva y eventos internacionales. No olvidar que los peloteros cubanos son profesionales, aunque mal pagados y nunca por su real trabajo.

En esas seis novenas estarían los mejores peloteros y los pendientes a subir, mientras se desarrollan los valores en el torneo de 16 equipos.

Los nombres de equipos es una arista importante, pero no la única.

En las últimas décadas Cuba ha trabajado muy mal en el aspecto comercial del béisbol y en buscar nuevas fórmulas que mejoren el espectáculo.

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