Béisbol

Liván contra Ubaldo en duelo de pitcheo

UBALDO JIMENEZ
UBALDO JIMENEZ

Un duelo de pitcheo, nunca es realmente un duelo de veras. Los lanzadores no se responden el uno al otro, ni se enfrentan cara a cara, como sucede en el boxeo o el tenis. Se trata, más bien, de una demostración de talentos por separado, de una exposición de contrastes.

Pero la fuerza de la creencia popular, apoyada en la mística que sólo saben crear los fanáticos, nos habla de enfrentamiento, de batalla. Y entonces no queda otro remedio que hablar del "duelo entre Ubaldo Jiménez y Liván Hernández''

Y no puede haber mayores diferencias entre un pitcher y el otro.

El quisqueyano vive en la cresta de la ola, tras lanzar el primer juego sin hit ni carrera en la historia de Colorado, gracias a una recta que se mueve con soltura entre las 95 y las 97 millas por hora.

"Su recta llega rápida'', confesó su receptor, el también dominicano Miguel Olivo. ‘‘Uno puede sentirlo. "Uno tiene que prepararse con antelación para recibirle la recta, posicionar bien la mano''.

Sin duda, el receptor de Liván diría lo contrario.

Si sacamos de la ecuación al nudillero Tim Wakefield y al veteranísimo Jamie Moyer, Liván tiene la recta menos veloz de las Grandes Ligas, y con ella se las ha arreglado para devorar año tras año centenares de entradas.

Este año el cubano comenzó como hacía tiempo no lo hacía y en dos salidas todavía no ha permitido una carrera con los Nacionales de Washington, los que invitaron a Liván a la primavera sin muchas esperanzas.

Los dudosos en la capital del país predicen que este Liván es un impostor del viejo Liván y que muy pronto veremos su promedio de limpias incrementarse a los niveles de casi siempre, muy cercano a las 4.00 carreras.

Lo que no puede dudarse, en cambio, es el efecto benefactor que la experiencia del antillano, de 35 años, está teniendo en el clubhouse del equipo y como comparte sus conocimientos con los lanzadores de la nueva hornada.

"Yo hablo mucho con él, porque me ha ayudado a darme cuenta de cosas que hacía mal y siempre me ofrece consejos'', indicó el derecho Craig Stanmen. "Es una persona muy relajada, con mucha calma. A veces es mejor ser así en la lomita que no desbordado de intensidad''.

Intensidad parece ser la palabra clave por estos días para Jiménez, quien a sus 26 años se siente dueño del mundo y que nada ni nadie puede detenerlo. Con su juventud, sus condiciones atléticas y esa recta de miedo, tiene todo el derecho de sentirse así.

De modo que estamos frente al viejo cruce de espadas entre el que lo ha visto todo y el que escribe los primeros capítulos de su historia, entre la potencia de lo nuevo y la maña de lo ya vivido.

En pocas palabras, estamos en presencia de un duelo.

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