Béisbol

Recordando a una gloria de la pelota cubana

CONRADO MARRERO junto a otros tres peloteros cubanos con el uniforme de los Senadores de Washington: el pitcher Sandalio "Potrerillo'' Consuegra, el jardinero Roberto Ortiz y el lanzador Rogelio "Limonar'' Martínez.
CONRADO MARRERO junto a otros tres peloteros cubanos con el uniforme de los Senadores de Washington: el pitcher Sandalio "Potrerillo'' Consuegra, el jardinero Roberto Ortiz y el lanzador Rogelio "Limonar'' Martínez.

Acaba de cumplir 99 años de edad y nuestro regalo para ese ilustre anciano es recordar su carrera, una de las más hermosas en la historia del béisbol cubano.

Dicen que el propósito inicial de un pelotero es competir y el segundo paso es intentar lograr el triunfo. Luego del triunfo viene la fama, y cuando esta se alcanza a plenitud llega la gloria para ubicar el nombre del atleta en un lugar especial en el deporte.

Conrado Marrero compitió y triunfó, alcanzó la fama y la gloria. Se ganó un puesto en la historia.

Hablar de Marrero es abrir la página más selecta de la Unión Atlética Amateur. Y la historia del béisbol cubano no puede ser escrita sin ubicar su nombre en un lugar especial.

Nació un día como hoy, el 25 de abril de 1911 en la Finca Laberinto del municipio villaclareño de Sagua La Grande.

Desde joven se entregó a las duras faenas del campo. Según sus palabras, aprovechaba los momentos que los bueyes pastaban para tirarles naranjas agrias hacia un objetivo para calentar el brazo y perfeccionar el control. "Yo era un guajirito que soñaba con ser un buen pitcher y las naranjas las buscaba tiernas para así creerme que tenía pelotas nuevas’’, dijo Marrero en una ocasión.

Fue un maestro de la lomita. Sus principales cartas de triunfo fueron la inteligencia y su impecable control, ubicando la bola en la zona deseada.

Se inició en el amateurismo en 1939 con la Casa Stany, que luego cambió su nombre por Cienfuegos Sports Club. El 15 de mayo de 1938 vence 3-2 al trabuco del Central Hershey que tenía a luminarias como Antonio "Quilla’’ Valdés, Andrés Fleitas, Roberto Ortiz, Jorge Santa Cruz, Antonio "Loco’’ Ruiz, Enrique del Sol, "Fusil’’ González y José "Cheo’’ Nápoles.

A partir de esa fecha, se convierte en la máxima estrella dentro de un grupo selecto de lanzadores como Julio "Jiquí‘’ Moreno, Sandalio "Potrerillo’’ Consuegra, Pedro ‘‘Natilla’’ Jiménez, Isidoro León, Daniel Parra y Rogelio "Limonar’’ Martínez.

Le llamaron "El Guajiro de Laberinto'' y también "El Premier’’. Guió el título del Cienfuegos en 1941 conquistando la corona de pitcheo con 18 victorias y dos reveses.

Su debut en los Campeonatos Mundiales fue en 1939 en el Estadio La Tropical, en La Habana. Este fue el comienzo de una larga historia de triunfos cubanos en estos torneos. También participó en las Series de 1940 (Habana), 1941 (Habana), 1942 (Habana) y 1944 (Caracas). En 1940 fue elegido el Jugador Más Valioso.

Uno de los momentos grandes en su carrera amateur se produjo el 4 de octubre de 1942 cuando superó al venezolano Daniel "Chino’’ Canónico para vengar la derrota sufrida por Cuba ante los venezolanos y el propio Canónico en la Serie Mundial de 1941.

Marrero fue el primer pitcher cubano en derrotar a un equipo de Estados Unidos en la historia de las Series Mundiales, cuando en 1939 en el Estadio La Tropical los antillanos ganaron 13-3.

Decidió subir al profesionalismo a una edad cercana al retiro de la mayoría de los peloteros, a los 35 años.

Fue la primera figura del pitcheo con los Havana Cubans en la Liga Internacional de la Florida entre 1947 y 1949. Tiró para 1.62 de efectividad, 24 lechadas y 70 triunfos, siendo el líder de todos los tiempos en estos tres renglones.

Fue el segundo en partidos lanzados (110), juegos completos (78), entradas (793) y ponches (586), además de ser el tercero en ganados y perdidos (70-25).

El "Guajiro de Laberinto’’ tiró un juego de cero hit cero carrera frente a Tampa, el 12 de julio de 1947.

En 1955, a la edad de 44 años, debutó con los Cuban Sugar Kings, equipo donde militó hasta 1957. Ganó 10 y perdió cuatro (.714) con 2.89 de efectividad en 34 salidas.

En Cuba jugó con el Almendares y Oriente (Federación Nacional).

A la edad en que muchos jugadores terminan sus carreras, Marrero debutó en el béisbol de Grandes Ligas. Tenía 39 años cuando se inició con los Senadores de Washington en la Liga Americana en 1950.

En 1951, Marrero, con 40 años, fue elegido por el mánager de los Yankees Casey Stengel para integrar el equipo de la Liga Americana para el Juego de Estrellas al lado de luminarias como Ted Williams, Orestes Miñoso, Yogi Berra, Joe DiMaggio y Bob Feller.

Junto a Marrero con los Senadores, estuvieron otros cuatro pitchers cubanos: Sandalio Consuegra, Julio Moreno, Rogelio Martínez y Carlos "Patato'' Pascual.

A pesar de su edad, sumó 39 victorias y tiró para 3.67 de efectividad en el mejor campeonato del mundo, superando a los mejores equipos de la Liga Americana, entre ellos los Yankees de Nueva York con estrellas como Mickey Mantle, Yogi Berra, Billy Martin, Phil Rizutto, Johnny Mize y el inmortal Joe DiMaggio.

También venció por lechada 3-0 a los Medias Rojas de Boston el 27 de septiembre de 1950, al dejarlos en seis imparables y dominando en cuatro turnos a uno de los grandes bateadores de todos los tiempos, Ted Williams.

El propio Williams declaró lo siguiente sobre Marrero: "Nunca he visto a un pitcher de su edad y característica, triunfar en Grandes Ligas como lo hace el cubano’’.

Marrero tiró cuatro juegos de cero hit cero carrera, tres de ellos en la Unión Atlética Amateur y el cuarto en la Liga Internacional de la Florida. Sus víctimas fueron Universidad de la Habana, Vedado Tennis, Miramar y Tampa.

Participó con el Almendares en las Series del Caribe de 1950 en San Juan, Puerto Rico, en 1954 (San Juan), Caracas (1955) y por último en La Habana (1957) con los Tigres de Marianao.

Durante su ilustre carrera como lanzador amateur y profesional sumó 344 victorias y 173 derrotas, con 95 lechadas.

En el amateurismo mantiene la mejor marca de la historia con 128 triunfos y 41 reveses con 40 lechadas, en Series Mundiales ganó 11 y perdió cinco con cuatro partidos de nueve ceros, en México 24-10 (.706), en Ligas Menores 80-29 (.734), en Grandes Ligas 39-40 con siete blanqueadas, en el profesionalismo cubano 69-46 (10 lechadas .600) y dos triunfos con dos derrotas en Series del Caribe.

Después de su retiro y con el mismo entusiasmo de sus días de esplendor, el "Premier’’ supo transmitir su experiencia a centenares de lanzadores.

Felicidades a esa gloria de la pelota cubana en su cumpleaños 99.

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