Béisbol

Inagotable fuente de inspiración

Cuando el intermedista de los Piratas, Neil Walker, llega al estadio PNC Park, sólo tiene que mirar al muro Roberto Clemente en el jardín derecho en busca de inspiración.

Walker, uno de los mejores novatos de las Myores, creció en Pittsburgh escuchando las historias sobre uno de los mejores jardineros en la historia de Grandes Ligas, un hombre cuya influencia en su natal Puerto Rico supera por mucho el diamante de juego.

Aunque Clemente falleció 13 años antes del nacimiento de Walker, ambos estarán vinculados para siempre por la noche del 31 de diciembre de 1972 -- cuando un avión en el que viajaba Clemente, cargado con suministro para los damnificados de un terremoto en Nicaragua, se estrelló en la costa de Puerto Rico.

El padre de Walker, Tom, fue una de las últimas personas que vio a Clemente con vida y estuvo a punto de abordar el avión.

"Puedo recordarlo como si hubiera sido ayer'', dijo Tom Walker, lanzador de Grandes Ligas durante seis temporadas, de 1972 al 77. "Salimos del aeropuerto y ésa fue la última vez que vi a Roberto Clemente. El salvó mi vida, al no permitirme que abordara ese avión''.

Walker padre y Balor Moore, quien fue prospecto de los Expos de Montreal, jugaban juntos en el equipo de Clemente durante el invierno, junto con varios jóvenes de la organización de los Piratas. Cuando ocurrió el terremoto, Clemente pidió ayuda a sus coterráneos en Puerto Rico.

Clemente era tan admirado, apenas tres meses después de conectar su hit número 3,00, que los puertorriqueños respondieron donando toneladas de comida, ropa y medicamentos.

"Había mucha ayuda, donaciones por todas partes en el Estadio Hiram Bithorn, nuestro parque'', recordó Walker. "Balor, (el ex receptor de los Piratas) Manny Sanguillén y yo mismo ayudamos a cargar los camiones y nos fuimos al aeropuerto. Dijimos a Roberto que queríamos ir con él, pero había una fiesta por el Año Nuevo, y él no permitió que lo acompañáramos por ningún motivo''.

El DC-7 estaba tan lleno, con más de 7,00 kilogramos de víveres, "que no había espacio para nada más'', dijo Walker.

La vieja aeronave se incendió a poco de despegar y nunca volvió a ser vista. Murieron Clemente y cuatro personas más.

Walker se entristeció por la muerte de un hombre a quien respetaba mucho, y se estremeció al darse cuenta de que él mismo pudo haber viajado en el avión.

"La pelota invernal se suspendió'', dijo Walker. "Los Piratas enviaron un avión lleno de jugadores para que asistieran a una ceremonia en una iglesia católica, y hubo muchas lágrimas. El era realmente un héroe, con un gran sentimiento humanitario. Era tan popular en Puerto Rico que pudo haberse postulado para gobernador, pero su destino era otro. Su valor consistió en ayudar a la gente, y eso le costó la vida''.

Neil Walker ha escuchado estas historias de boca de su padre y de muchas otras personas, y ambos han hecho múltiples visitas al museo deportivo en el centro de Pittsburgh, donde hay pertenencias de Clemente. Una visita al Salón de la Fama en Cooperstown les reveló que el nombre completo del ídolo boricua era Roberto Clemente Walker.

"Muchos peloteros jóvenes de hoy se concentran en los jugadores actuales, pero Neil sabe historias de Roberto y de Bill Mazeroski, quien también ha sido su ídolo'', dijo Tom Walker. "Neil conoce la historia de este deporte''.

  Comentarios