Béisbol

Una palmada a los Marlins

LOGAN MORRISON (20) sonríe luego de conectar un jonrón solitario para los peces el 27 de agosto pasado.
LOGAN MORRISON (20) sonríe luego de conectar un jonrón solitario para los peces el 27 de agosto pasado. Associated Press

Queridos Marlins.

Lo más fácil sería demolerlos, buscar los puntos débiles -que son varios- y exponerlos al sol de la opinión pública con una ingenuidad total. Después de todo, el récord de ustedes habla por sí solo de la medianía que los rodea y en la que se han regodeado toda esta temporada.

Sería un ejercicio cómodo criticar a sus jerarcas, esos que tan bien negociaron -gracias a nuestros políticos- un financiamiento de ricos haciéndose pasar por pobres, casi menestorosos. El que no vea el genio, desde el punto de vista de Jeffrey Loria, David Samson y su gente, está de espaldas a la realidad.

¿Qué poco costaría despedazarlos? Pero aquí hay una historia más interesante y vital, la de un equipo siempre en construcción, en renovación desaforada, que se las arregla para evitar el fracaso total y, desde el punto de vista del béisbol, ganarse cierto respeto en las Grandes Ligas.

Ustedes, con sus oleadas de novatos, con su hospital ambulante, con su relevo de poca monta, están jugando mejor y presentan mejores números que muchos otros clubes supuestamente más armados y con mayor nómina salarial.

Un simple repaso por la tabla de posiciones revelará a los simples mortales y fieles fanáticos que están teniendo una temporada superior a la de los Marineros de Seattle, a la de los Dodgers de Los Angeles, por poner dos ejemplos de equipos que a principios de campaña eran vistos como contendores.

Sin hacer mucho ruido, y con el 26to puesto en la relación de presupuestos ($47.4 millones), están cosechando frutos que ya quisieran potencias financieras como los Mets de Nueva York ($123 millones), los Astros de Houston (92 millones) o los Cerveceros de Milwaukee ($81 millones). La lista es más larga y penosa.

Los Filis los sobrepasan a ustedes en casi todos los renglones, pero poseen el mismo promedio de bateo colectivo. Y no hablemos de los jonrones, donde van por encima de Minnesota con Joe Mauer, que Detroit con Miguel Cabrera y que San Luis con Albert Pujols.

Parece increíble, ¿no? Pero cierto.

Botaron a un futuro Mánager del Año en Joe Girardi por diferencias de personalidad y lograron campañas ganadoras con el que lo reemplazó: Fredi González, a quien también echaron para darle el puesto a otro, Edwin Rodríguez, que ahora tampoco lo hace mal.

Pierden al primer bate y uno de los mejores peloteros integrales (Chris Coghlan) en un estúpido accidente -al tratar de poner crema en la cara de un compañero-, se quedan sin el receptor titular (John Baker) por lesión y le dicen adiós al segundo catcher (Ronny Paulino) por uso de sustancias prohibidas.

Como si fuera poco, Ricky Nolasco tendrá que operarse y quedará fuera por el resto de la campaña, mientras que Josh Johnson presenta problemas en la espalda que pudieran sacarlo de acción hasta nuevo aviso.

Con todo esto, son mejores que siete equipos de la Liga Americana y que ocho en la Nacional. ¡Wow!

¿Gracias a qué? A ese encanto de la juventud que no teme a nada, a la puntería a la hora de evaluar prospectos como Mike Stanton, Logan Morrison y Gaby Sánchez -y otros tantos novatos que ya uno hasta pierde el santo y seña-, al talento de un Hanley Ramírez que despierta y entra de sus letargos cuando le da la gana, y a un poco de buena suerte, porque esos Mets no van a ser tan malos toda la vida.

Esto no es para que se den golpes de pecho, ni lancen campanas al vuelo. Siguen estando en ese limbo medio, reservado a los que no van al precipicio pero tampoco a las alturas. Sin embargo, después de tantos palos bien vale la pena una palmada... para los jugadores y sus coaches, claro está.

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