Béisbol

Cuba y su agencia libre de fantasía

La noticia dada por el reconocido periodista Enrique Rojas del sitio ESPNdeportes.com sobre la intención de que los peloteros cubanos jueguen en Grandes Ligas tiene espacio abierto para el debate.

Hay varias cosas que lucen irreales en el supuesto deseo del gobierno cubano de dejar que los peloteros jueguen como profesionales, supervisados desde la isla.

Para empezar: dejar que los jugadores salgan de Cuba para participar libremente en ligas profesionales es totalmente imaginario en la situación actual, un por ciento de ellos no regresaría a la isla y eso es algo negativo para la imagen del gobierno cubano.

¿Qué seguridad tendría Cuba de que cuando esos peloteros sean libres, millonarios y puedan abrir los ojos a la realidad, decidan regresar a la isla?

Es cierto que muchos regresan por la familia y esa es una razón de peso, pero, con el dinero que ganan, bien pudieran tratar de sacar a sus familiares como ha pasado antes, y eso es un riesgo que las autoridades cubanas no van a correr.

¿Disponibilidad para jugar en los equipos Cuba para los eventos internacionales? Esto sólo da risa, esos torneos internacionales coinciden en muchas ocasiones con el calendario de las Grandes Ligas o de la Liga de Japón, eso es totalmente absurdo, ningún equipo va a perder los servicios de un pelotero por un determinado evento internacional.

Por otra parte, el obligar a que estos peloteros sean representados sólo por Cuba-Deportes está totalmente en contra de las leyes de Estados Unidos, donde un jugador tiene el derecho de escoger por quién es representado y no puede ser tratado como un objeto, es decir, propiedad de nadie en particular.

Sobre la posibilidad de jugar en otros países: si los gobernantes de la isla lo quisieran, hace rato que hubieran comenzado a incursionar en la Liga Profesional de Venezuela, país con el que tienen muchísimos contactos de todo tipo.

Otro punto complicado de esta idea es el ofrecer el 40 por ciento del pago al gobierno cubano, lo cual es algo extremadamente alto. ¿Cuántos peloteros estarán dispuestos a desprenderse de esa alta suma de dinero, a cambio de tener el derecho de regresar a su país?

Otro escollo grande es el embargo norteamericano que evita que el gobierno cubano reciba parte del dinero de los contratos de los peloteros cubanos.

Sobre lo de esperar ocho años para tener el derecho de firmar. ¿Cuántos peloteros cubanos han podido tener una carrera duradera en las Mayores después del desgaste que implica jugar en la Serie Nacional por ocho temporadas. ¿Estarán dispuestas las organizaciones de las Grandes Ligas a esperar ese tiempo para firmar a un jugador o preferirán que escape antes y así poderlo firmar temprano?

Hacer que los jugadores firmen un contrato bajo estas condiciones es una fantasía y es algo que en un país de leyes como este no va a ser posible, lo que necesita Cuba es acabar de ser un país libre para que cada pelotero escoja su propio destino libremente.

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