Béisbol

El ídolo Yankee de la última generación

EL TORPEDERO de los Yankees de Nueva York Derek Jeter salta por encima del corredor Bill Hall en una jugada de doble matanza en partido de pretemporada frente a los Astros de Houston en Tampa, Florida.
EL TORPEDERO de los Yankees de Nueva York Derek Jeter salta por encima del corredor Bill Hall en una jugada de doble matanza en partido de pretemporada frente a los Astros de Houston en Tampa, Florida. Associated Press

Nadie puede reemplazar a Lou Gehrig, una figura única en la historia del béisbol. Babe Dahrgren lo sustituyó como inicialista de los Yankees de Nueva York, pero no lo reemplazó.

Sus números ofensivos fueron tan llamativos como su racha de 2,130 juegos consecutivos. Su imagen el 4 de julio de 1939 cuando recibió un homenaje en un momento donde se estaba muriendo de una terrible enfermedad que lleva su nombre, estará siempre grabada con nosotros cuando dijo que era "el hombre más dichoso de la tierra‘’.

Su ejemplo de valentía ante una adversidad que le acababa su existencia, lo separa del resto de la humanidad en el deporte de las bolas y los strikes.

Pero alguien lo superó en una estadística: Derek Jeter, el capitán de los Mulos de Manhattan, que se encuentra a sólo 74 hits de ser el único jugador con el uniforme raya de los Yankees que llega a 3,000 imparables.

Jeter es el ídolo de la última generación de los Yankees. Algunos otros peloteros han formado el núcleo del éxito de este equipo desde los años noventa, en especial el cerrador panameño Mariano Rivera, el receptor boricua Jorge Posada y el pitcher zurdo Andy Pettitte. Pero Jeter es la cara de los Yankees.

Sus imparables demuestran su valor, consistencia y durabilidad como jugador. Su esfuerzo y su humildad dentro y fuera del terreno tiene un valor extraordinario en el deporte profesional.

Sus estadísticas son impresionantes: suma 2,926 imparables, 1,685 carreras anotadas, 1,135 impulsadas, 234 jonrones, 323 bases robadas, su promedio de embasamiento es de .385, con 4,218 en total de bases, un slugging de .452, un OPS de .837 (embasamiento más slugging) y su promedio es de .314.

Jeter ha ganado muchas distinciones que incluyen Novato del Año, cinco Guantes de Oro, Jugador Más Valioso de la Serie Mundial y del Juego de Estrellas (2000). A la vez, es el segundo pelotero de los Yankees con más partidos jugados, detrás de Mickey Mantle.

Cuando analizamos su carrera la podemos resumir con cuatro palabras: es una legítima estrella.

Hay una jugada a la defensa que ubica a Jeter en el nivel de pelotero excepcional. Ocurrió el primero de julio del 2004 en el Yankee Stadium estando el partido empatado con corredores en segunda y tercera en el décimo episodio frente a los Medias Rojas de Boston. Trot Nixon conectó elevado por la raya del jardín izquierdo y la única forma de capturar la bola era correr tras ella a toda velocidad y tirarse de cabeza al público en busca de un fildeo milagroso.

Jeter lo hizo y capturó el batazo para sacar el tercer out de la entrada saliendo de las gradas golpeado, sangrando y con morados en su rostro y cuerpo. Esa fue la principal prueba que lo ubicó como un jugador que pone al equipo por encima de sí mismo.

Su carrera tomará elevadas dimensiones cuando se convierta en el jugador 28 en llegar a los 3,000 hits, y esto debe suceder en la primera mitad de esta próxima temporada cuando cumplirá 37 años de edad (junio 26). En el momento que toque la cifra mágica también será el único torpedero que ha logrado la hazaña jugando completamente en dicha posición.

Es posible que Derek Jeter no dejará un legado similar al de Lou Gehrig, pero sí ha creado uno propio al ser el rey de los imparables en la más grande franquicia en los anales del béisbol.

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