Béisbol

En el Día de la Herencia Cubana, Meyer y Hicks levantan a los Marlins ante los Mets

Max Meyer, #23 de los Miami Marlins, realiza un lanzamiento contra los New York Mets durante la primera entrada en el loanDepot park, el 23 de mayo de 2026 en Miami, Florida.
Max Meyer, #23 de los Miami Marlins, realiza un lanzamiento contra los New York Mets durante la primera entrada en el loanDepot park, el 23 de mayo de 2026 en Miami, Florida. Getty Images

Había algo diferente en el ambiente del loanDepot park. Las banderas ondeaban entre las gradas, la música latina retumbaba en cada pausa y por momentos el estadio parecía más una esquina de La Pequeña Habana que un parque de Grandes Ligas. En una noche dedicada al Día de la Herencia Cubana, los Marlins regalaron justamente el tipo de espectáculo que la afición quería recordar: pitcheo dominante, batazos oportunos y una victoria con autoridad de 4-1 sobre los Mets de Nueva York.

Y si alguien marcó el tono de la velada fue Max Meyer.

El derecho de Miami estuvo inmenso desde el primer lanzamiento. Durante siete entradas redujo a la ofensiva de los Mets a la mínima expresión, permitiendo apenas un hit mientras repartía ocho ponches en una actuación que tuvo aroma de estrella grande. Meyer trabajó con velocidad, precisión y, sobre todo, una confianza que pocas veces se le había visto de forma tan sostenida en las Mayores.

Cada vez que Nueva York intentó respirar, Meyer respondió con un pitcheo mejor. Atacó temprano en los conteos, cambió velocidades con inteligencia y nunca permitió que el lineup rival encontrara comodidad. El único imparable que toleró fue casi una anécdota dentro de una noche donde el derecho lució completamente en control del escenario.

Detrás de él apareció el otro gran protagonista de la jornada: Liam Hicks.

El receptor continúa escribiendo una de las historias más sorprendentes de la temporada para Miami y volvió a demostrarlo con dos cuadrangulares solitarios que terminaron inclinando definitivamente el partido. Primero castigó a Freddy Peralta con un batazo de 389 pies hacia el right-center en el tercer inning y luego volvió a desaparecer la pelota en el quinto con otro swing violento hacia la banda derecha.

Con esos dos bambinazos, Hicks llegó a 44 carreras impulsadas y siguió consolidándose entre los bateadores más productivos de las Grandes Ligas en ese departamento. Lo que comenzó como una buena racha ofensiva ya se transformó en algo mucho más serio: Miami tiene en Hicks a un bateador capaz de cambiar juegos por sí solo.

Antes de los jonrones, Owen Caissie había abierto el marcador con un doblete productor de dos carreras en el segundo episodio, trayendo al plato a Jesús Marsee y Connor Norby. Fue otro aporte importante para un lineup de Miami que quizás no explotó ofensivamente, pero sí supo aprovechar cada oportunidad frente a Peralta.

La ventaja fue más que suficiente para Meyer y para un bullpen que volvió a responder. Anthony Bender retiró cuatro outs con autoridad y Andrew Nardi cerró el encuentro, aunque permitió la única carrera de los Mets en el noveno inning tras un sencillo impulsador de Mark Vientos.

Más allá del marcador, la sensación para Miami fue importante. Los Marlins continúan intentando construir estabilidad en una temporada de demasiados altibajos y actuaciones como la de Meyer ofrecen una esperanza real de cara al futuro inmediato. Cuando el joven derecho lanza de esta manera, el equipo juega distinto.

Y quizás por eso la victoria tuvo un sabor especial.

Porque llegó en una noche donde la comunidad cubana ocupó el centro del escenario, donde se celebró una herencia profundamente ligada a la historia del béisbol en Miami y donde los Marlins, al menos por unas horas, jugaron con la energía de un equipo que todavía cree en sí mismo.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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