Boxeo

Campeón del peso máximo falla en cumplir su promesa de decapitar al resto de los reyes

DEONTAY WILDER en el cara a cara con Gerald Washington (d) el jueves en Birmingham, Alabama.
DEONTAY WILDER en el cara a cara con Gerald Washington (d) el jueves en Birmingham, Alabama.

Como aquel chico que proclamaba la presencia del lobo para asustar al resto de la aldea, Deontay Wilder (37-0, 36 KO) se ha cansado de anunciarnos su deseo de enfrentar a los mejores en la división pesada, pero 25 meses de reinado en el Consejo Mundial (CMB) no le han alcanzado para cumplir su promesa.

El Rey de Tuscaloosa, Alabama, combate este sábado en su patria chica contra un desconocido ex jugador de fútbol universitario que pasa su existencia terrenal bajo el pomposo nombre de Gerald Washington, pero que no le aporta nada a su pedigrí como uno de los coronados de la división pesada.

Desde que le arrebatara la faja del CMB a Bermane Stiverne en enero del 2015, Wilder se ha dedicado a medirse a rivales de poca monta que en ocasiones ni merecían pararse encima del ring por una oportunidad de cruzar golpes con uno de los mejores de la categoría.

Mientras la adormilada división parece despertarse bajo los golpes de sangre nueva como la de Anthony Joshua y Joseph Parker, sumada a la intención de un Luis Ortiz, y la permanencia de un Wladimir Klitschko, nada parece sacar a Wilder su muelle trayectoria frente a una galería de ineptos o intentos de boxeadores.

Lo que realmente trae de cabeza a los expertos es que Wilder no es un campeón de papel, sino alguien que sí posee talento, carisma, poder, va de la mano de uno de los grandes promotores como Lou DiBella y ha recibido una exposición mediática enorme con presencia en las principales cadenas que transmiten el deporte de los puños.

Nadie se explica por qué con todas estas condiciones a su favor, a Wilder le ha faltado ese momento cumbre, ese rival que le permita sacar su casta y dejar una huella en el boxeo. Hoy en día ser campeón no basta, puede significar mucho y valer nada, los records se hacen y crecen en ocasiones de manera ignominiosa y opaca.

Por eso cuando Wilder en su última conferencia de prensa habló de unificar títulos e ir en pos de los grandes nombres de la división, muchos de quienes seguimos la acción en los cuadriláteros recibimos las bravuconadas con un aire de escepticismo y como aquellos aldeanos cansados de escuchar que el lobo venía para devorar las ovejas.

Ojalá nos equivoquemos y no venga un lobo, sino un león.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro y escúchelo en Voces del Deporte de lunes a viernes, de 9 a 12 PM por la 990 ESPN Deportes

  Comentarios