Boxeo

Yuriorkis Gamboa: el bienamado de la televisión, el que nunca se fue de nosotros

YURIORKIS GAMBOA pelea este 11 de marzo en Verona, Nueva York.
YURIORKIS GAMBOA pelea este 11 de marzo en Verona, Nueva York.

Con tantos palos que le dio la vida Yuriorkis Gamboa (25-1, 17 KO) sigue siendo una especie de niño mimado en el boxeo. El cubano ha pasado por muchas experiencias duras en estos últimos tiempos, su paciencia ha estado a punto de agotarse ante la ausencia de peleas, y su carrera parecía no ir a ninguna parte.

Y, sin embargo, Gamboa nunca se fue del todo. Cada vez que asomaba su rostro por redes sociales o se insinuaba la posibilidad de una reaparición, la noticia cierta o infundada cobraba vida de una manera tremenda. Tal es el carisma del Ciclón de Guantánamo.


El anuncio de su choque este sábado en Nueva York contra el nicaragüense René Alvarado fue motivo de aplauso en los corrillos del boxeo, la firma de un contrato de tres peleas con Golden Boy Promotions se produjo entre exclamaciones afirmativas. Después de todo, el hijo pródigo estaba de vuelta.

Tal vez pueda parecer atrevida la frase, pero habría que decirla sin miedo: en los últimos 10 años Cuba no ha dado un boxeador que despierte tantas pasiones, ni sea más seguido que Gamboa, hecho y derecho para la televisión y los grandes momentos, siempre listo a ofrecer espectáculo y también su barbilla para ser golpeada, sin miedo. Que bien sabe lo que es caerse y levantarse.

Dos grandes como Orlando Salido y Terence Crawford confesaron que Gamboa había sido el que más duro les había pegado. El campeón de Omaha estuvo a punto de morder el polvo de la derrota, cuando el cubano lo estremeció con sus puños poderosos, a pesar de la diferencia de tamaño y peso.


Gamboa tenía -¿tiene?- polvo de estrella y aún cuando no peleaba, HBO lo mantenía en el principal anuncio de sus noches de sábado, como un recuerdo de este Tyson en miniatura y de los ratings que solía entregar en sus presentaciones.

Entre HBO, Gamboa y Golden Boy se ha tejido un complicado triángulo amoroso. La televisión está desesperada por sus bajos niveles de teleaudiencia -pierde la batalla con SHOWTIME-, la empresa de Oscar de la Hoya solo posee una gran figura en el Canelo Alvarez y el doble campeón profesional necesita revivir su carrera.

Si este sábado Gamboa vence de manera convincente al fogoso Alvarado, habrá frote de manos y concertaciones secretas, pues se pondría en marcha la maquinaria para llevar al cubano a la cima que tantas veces le eludió en estos últimos 4 años donde estuvo a punto de desaparecer.

 

Ya no vale la pena hablar de lo que pudo haber sido y no fue. Gamboa nunca perdió el hambre de gloria, ni esa aura imprescindible para la televisión que tanto se echa en falta en otros de sus compatriotas. Como se diría en el argot de los medios audiovisuales: la cámara lo ama.

También los fanáticos que finalmente podrán verlo en carne y hueso, renacido de sus crepitaciones internas y liberado de tantas viejas trabas que lo tuvieron al bordo del nocaut. Con tantos palos que le dio la vida, diría el poeta, y aún sigues dándole al boxeo sueños.

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