Jorge Ebro

Phelps, primero entre los inmortales

A Michael Phelps no le queda otro remedio que aceptar lo inevitable: ya es el mejor nadador de todos los tiempos y uno de los más grandes deportistas de la historia, luego que ayer sumara dos oros a su cosecha olímpica.

En Pekín ya acumula cinco metales aúreos, pero el Tiburón de Baltimore cuenta con 11 desde que se lanzara a la piscina en los Juegos de Sidney 2000, el mayor número jamás conseguido en las citas estivales.

Phelps sobrepasa así a su ídolo Mark Spitz, que ostentaba nueve oros al igual que la ex gimnasta soviética Larisa Latynina y los atletas Paavo Nurmi (Finlandia) y Carl Lewis (EEUU).

"Wow, ser mencionado nada más al lado de esos gigantes, me hace más humilde'', afirmó Phelps. "Con Spitz he conversado ocasionalmente y con Lewis ha pasado algún que otro buen rato. Me enorgullezco de haberlos conocido''.

Tras un primer triunfo en los 200 metros mariposa, Phelps se tiró al agua casi una hora después para formar parte del relevo 4x200 estadounidense junto a Ryan Lochte, Ricky Berens y Peter Vanderkaay.

Para no perder la costumbre, la cuarteta rebajó su propia marca mundial.

En Pekín Phelps ya ha logrado el éxito en los 400 estilos, los 200 mariposa, los 200 libre, el 4x100 libre y el 4x200 libre.

Y en cada una, una nueva marca.

Durante su primera prueba de la jornada, el estadounidense detuvo el reloj en 1:52.03, unas centésimas menos del récord previo -en su poder- implantado en el campeonato del mundo de Melbourne en marzo de 2007.

En el relevo, como de costumbre, fue el primero de la cuarteta y su tiempo en los 200 -1:43.31- estuvo muy cerca de la marca que había establecido un día antes con 1:42.96.

¿Qué más se le puede pedir?

"No sé cómo puede'', expresó asombrado el nadador polaco, Pawel Korzeniowski, luego de los 200 mariposa. "Yo hice el máximo, hasta el límite de mis fuerzas, pero él es demasiado rápado. Está por encima''.

Pero Phelps es un ser humano después de todo y siente que está llegando a sus límites cuando le restan tres pruebas - los 100 mariposa, los 200 estilos y el relevo 4x100- para rebasar los siete oros olímpicos de Spitz en Munich 1972.

"El final esta cerca, lo deseo'', manifestó Phelps. "Esto es todo lo que yo había soñado. En el podio estaba pensando en el pasado. Estoy casi sin palabras''.

Al menos deben quedarle energías.

"Creo que todavía me queda algo en el depósito'', afirmó medio en broma y en serio. ‘‘Mejor dicho, espero que quede algo en el depósito''.

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