Jorge Ebro

Política de un solo hijo preocupa en China

Es difícil verse solo en Pekín. La multitud lo llena todo y la humanidad entera parece desbordarse en esta ciudad donde hasta respirar es difícil con tanta gente disputándose el oxígeno.

Pero son menos, y eso es lo que hace posible el respirar. Eso es lo que afirman las autoridades chinas, que por estos días hacen cierta alabanza a la política de planificación familiar implantada hace 30 años.

O como se la conoce en Occidente: la política de solo un hijo por familia.

"La política, implantada en los años 70, ha contribuido enormemente a la prosperidad económica y al bienestar del pueblo chino'', escribe Zhu Yuan en un editorial del diario China Daily. "Esto no sólo es positivo en el orden interno, sino también para el resto del mundo''.

El resto del mundo, en cambio, no sabe si agradecer la generosidad del gobierno chino o protestar contra una medida que ha sido el centro de atención de los que prestan atención a los que monitorean los derechos umanos y grupos cristianos que lo consideran genocidio infantil.

En las grandes ciudades del país la planificación familiar, vista con recelo al comienzo, se ha impuesto como una realidad aceptada por la mayoría.

Una encuesta realizada este año por el Centro Pew reveló que más del 75 por ciento de la población apoyaba la medida y aboga por mantenerla al menos 10 años.

"China no puede darse el lujo de no controlar su natalidad'', afirma Lei Linyong, una florista que adorna cante-ros para los Juegos Olímpicos. "Eso causaría un problema enorme. Ya somos demasiados. Los recursos no soportarían tanta presión y los beneficios serían menos para los que ya estamos aquí''.

Según cifras del gobierno central, la planificación ha impedido que 300 millones de seres humanos se sumen a una población que ya rebasa los 1,300 millones y que, ha pesar de todo, sigue creciendo.

Pero si en las ciudades se acepta como la norma, las protestas no dejan de sucederse en las provincias y, en especial, donde se asientan las minorías que consideran esta política un instrumento de dominación.

"Muchos campesinos se resisten porque tradicionalmente han creído que tener muchos hijos es bueno'', explica un taxista que dice llamarse Liu Chen. El gobierno impone la ley a veces por métodos que no son los mejores, pero los campesinos encuentran la manera de burlarla como pueden. El soborno en las zonas rurales es común''.

En un principio no fueron pocas las veces que el gobierno montaba clínicas ambulantes y practicaba abortos como si fuera poner inyecciones y hubo casos de infanticidio por parte de padres que temían represalias.

Ahora los métodos son más sofisticados y cualquiera que tenga más de un hijo debe pagar una fuerte multa, además que quedar fuera del sistema nacional de medicina socializada.

‘‘El gobierno tiene ahora más cuidado sobre cómo implementa la planificación familiar'', agrega Liu. ‘‘Incluso se ha flexibilizado. Por ejemplo, una pareja en ambos sean hijos únicos tienen derecho a tener dos des-cendientes. Hay provincias donde la ley es más dura, en otras más permisible''.

Considerada un éxito por las autoridades, la planificación familiar ha provocado dos fenómenos que los jerarcas chinos ven con cierta preocupación: la desproporcionada mayoría de hombres y el envejecimiento gradual de la población.

En este momento la relación es de 120 hombres por cada 100 mujeres y un informe de la Comisión de Planificación Familiar reveló que para el 2020 habrá 30 millones de hombres más que mujeres, lo que traería el peligro de la inestabilidad social.

Por otra parte, los chinos están descubriendo un fenómeno que llaman kongchao jiatin --el nido vacío-- para describir a los matrimonios que envejecen y se quedan solos cuando su único hijo o hija se marcha a hacer su vida.

Históricamente, los hijos siempre se ocuparon de sus padres como un deber moral, pero esa tendencia ha cambiado a medida que la modernidad, y la planificación familiar, permean toda la sociedad.

Para el 2020, el 30 por ciento de la población china podría tener 65 años o más.

"Cuando llegue ese momento el gobierno cambiará y dirá que tener muchos hijos es bueno'', afirma Liu, que parece tener unos veinte y tantos años. ‘‘Yo soy hijo único. ¿Qué pasa si no extraño un hermano? No sé. A veces sí. Pero aquí somos muchos. Nunca estoy solo''.

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