Jorge Ebro

Voleibolista cubana sigue adelante impulsada por el recuerdo de su madre

Cuando más a oscuras se encontraba, Taismary Agüero sintió una luz que le devolvió el sentido a su vida y le dio fuerzas para volver a rematar balones con la fuerza que la llevó a ser una de las mejores voleibolistas del mundo.

Ella no sabe explicarlo, pero está segura que es su mamá que la protege desde el cielo.

"Ahora está con Dios junto a mi papá, pero desde lo alto me cuida y me guía'', afirma Agüero al finalizar el choque en que Italia cayó ante Brasil 3-0. "Ella me está dando ánimo para seguir adelante sin tener miedo a ningún obstáculo''.

La cubana nacionalizada italiana vivió una verdadera odisea aérea en tres días con la enfermedad y posterior muerte de su madre, pues no tenía autorización para volver a Cuba.

Agüero confiaba en poder reunirse con su mamá enferma y viajó el miércoles pasado a Alemania, pero luego de dos días por un visado que parecía no llegar nunca, decidió regresar a Pekín para reincorporarse a la competencia con la selección italiana.

Al llegar a la capital china, supo la noticia del fallecimiento de su madre, Dulce Fedora Leiva, y que las autoridades le habían concedido el permiso para que se reuniera con ella.

Pero ya era demasiado tarde.

"Después de todo eso, me siento más serena y me concentro en mejorar cada día para que este equipo logre algo grande en los Juegos'', afirma la voleibolista. "Dicen que después de la tempestad viene la calma y es cierto''.

Actualmente con el equipo Turk Telekom Ankara, Agüero desertó durante un torneo de Montreaux, Suiza, en el 2001, y no había regresado a la isla donde formó parte de una generación de voleibolistas --oro en Atlanta 96 y Sidney 2000-- que es reconocida como la mejor de todos los tiempos en el deporte.

En el 2006 se nacionalizó italina tras casarse con el ciudadano italiano Alessio Botteghi, fisioterapeuta del club Perugia, con el cual brilló en el circuito profesional de ese país.

A pesar de las objeciones de Cuba, Agüero pudo jugar en Italia después que la federación internacional le aprobó una transferencia, aunque demoró en vestir el uniforme de su nuevo país hasta que no logró nacionalizarse.

Por ahora su única meta es lograr un tercer oro en su carrera, pero una vez que termine la olimpiada piensa viajar a Cuba para reunirse con sus familiares y visitar la tumba de su madre.

"Hacía ocho años que no la veía, así que duro haberla perdido'', comenta ágüero. ‘‘Pero me quedan hermanos, sobrinos, mucha familia a la que quiero abrazar por encima de todas las cosas. Los lazos familiares son irrompibles. Pero si muchos de mis afectos y recuerdos están en Cuba, Italia es mi presente y mi futuro''.

Gracias a la presencia de Agüero, Italia ha pasado a ser una potencia de primer orden en el voleibol mundial al punto de ser el actual campeón de Europa, bronce en el Grand Prix de este año y titular del orbe en el 2007, cuando fue seleccionada la Más Valiosa del certámen.

En la olimpiada, las italianas sólo han cedido frente a Brasil, considerado el mejor equipo del mundo, pero esperan cobrarse la revancha en un posible duelo en la final.

"Dicen que la lucha contra la adversidad hace más fuerte a las personas'', agrega. ‘‘Si estoy jugando con Italia es porque recibo la fuerza de mis padres, que me hacen más potente y me alumbran el camino. Y con eso no tengo miedo a nada''.

  Comentarios