Jorge Ebro

La crisis pone a temblar a las mejores ligas profesionales del mundo

A Antonio Prieto nunca le sobró el dinero para combrar un abono de temporada completa de los Marlins de la Florida y por eso se contentaba con comprar paquetes de dos o tres juegos de fines de semana.

Para la próxima temporada, Prieto tiene dudas sobre si podrá darse ese pequeño ‘‘lujo'', porque teme que su pequeño negocio de transporte no le suministre los ingresos necesarios para gastar más allá de lo realmente imprescindible.

"No es que ahora mismo me vaya mal, pero veo la realidad de otros negocios y me preocupo por lo que pueda suceder'', afirmó Prieto. "A lo mejor decae o tengo que cerrar. Uno no sabe cuánto tiempo pueden durar estas vacas flacas''.

La preocupación de Prieto es la de millones de aficionados a lo largo y ancho del país que tienen que lidiar con los efectos de una crisis económica sobre la que pocos se atreven a vatacinar una fecha de alivio.

Ante esta realidad, los grandes circuitos profesionales han tomado nota y se aprestan a enfrentar un problema que podría estremecer los cimientos financieros que los sostienen.

En la recién concluida reunión de gerentes generales de las Grandes Ligas, el Comisionado del Béisbol, Bud Selig, advirtió a los equipos de la necesidad de operar dentro de límites acordes con el momento y dentro del "sentido común''.

"Quiso decir que no era el momento de gastar por gastar'', expresó un funcionario de un conjunto de las Mayores que no quiso dar su nombre. "Los buenos jugadores siempre van a recibir grandes contratos. El se refería a esos otros de segunda línea, que mucahs veces ganan más de lo que realmente valen''.

Gracias a contratos a largo plazo con la televisión, las Grandes Ligas estiman que los ingresos alcanzarán este año una cifra récord de $6,500 millones, un alza con respecto a los $6,075 millones en el 2007.

Pero esas predicciones pudieran no cumplirse si el ambiente financiero se sigue complicando, de ahí que Selig se preocupe al saber que varios equipos piensan subir el precio de sus entradas.

La concurrencia a los 30 estadios este año fue de 78,6 millones, un descenso de un uno por ciento respecto al 2007, lo que puso fin a cuatro temporadas seguidas con cifras récords. Como los Yankees y Mets se mudarán a estadios más pequeños, se antoja demasiado difícil que esas cantidades se mantengan al actual nivel.

"La economía tendrá un efecto en todo'', expresó Selig. "La economía se encuentra en un tipo de situación que va a tener un efecto negativo en todo lo que hacemos y en nuestras vidas''.

Al menos, por el momento el Comisionado y su entorno no contemplan despidos de personal, como ya lo hizo la NBA con 80 de sus empleados antes del comienzo de la temporada.

Según la revista especializada Forbes, sólo dos terceras partes de los equipos de la NBA tuvieron ganancias la pasada campaña y la liga, que depende mucho más que las Mayores de los mercados foráneos, está preocupada por el lento crecimiento de su producto en Europa y Asia.

"No tengo los libros frente a mí ahora, pero les aseguro que la mitad de nuestros equipos son rentables'', manifestó el Comisionado, David Stern, en una conferencia telefónica con diversos medios de prensa. "Nuestros dueños están en posición de aguantar las más severas tormentas''.

A pesar de esas palabras de aliento, la NBA considera que dejará de crecer un 10 por ciento menos de su pronóstico inicial para este año.

Un poco más confiado está el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien aseguró que las finanzas de la organización no corren peligro ante la crisis económica mundial.

La FIFA depende de la Copa del Mundo para casi el 90 por ciento de sus ingresos, y espera recibir unos $3,200 millones por derechos de televisión y mercadeo del mundial de 2010 en Sudáfrica.

Un circuito que sí siente el fuego del problema es el de la Fórmula Uno que, para poner un ejemplo, perdió cerca de $20 millones en el Gran Premio de Australia y trata de paliar la crisis con un radical plan de reducción de costos.

Por lo pronto, Prieto verá cómo le va en los primeros meses del próximo año -con el cambio de presidente en el país- para decidir qué cantidad de partidos de los Marlins comprar.

"Tal vez la situación mejore'', agregó el aficionado de Miami. "Primero hay que comprar el pan y la leche. Luego veremos. La economía dicta las prioridades''.

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