Jorge Ebro

Gladiador cubano pone al mundo a temblar con sus puños y piernas

Héctor Lombard.
Héctor Lombard.

Tímido, introvertido y lejano, a Héctor Lombard hay que arrancarle las palabras con pinzas y parece de todo menos alguien capaz de destruir un adversario a pedazos con la potencia de sus puños y piernas.

Pero que nadie se confunda. El cubano se transforma en la jaula de combate, dispara rayos con sus puños y ha prometido una verdadera tormenta esta noche cuando dispute el título mediano del circuito de gladiadores Bellator.

Nacido en el municipio de Perico, Matanzas, Lombard enfrentará a Jared Hees en una de las peleas principales del cartel que tendrá lugar en el Hollywood Hard Rock Cafe and Casino.

La otra pelea importante de la velada, que será retransmitida el sábado por ESPNDeportes, es la del campeonato de peso ligero entre Eddie Alvarez y Toby Imada.

"Estoy listo para conquistar la corona'', expresó Lombard. "No le falto el respeto a ningún oponente. En MMA eso sería lo más tonto del mundo, pero creo que ha llegado mi hora. Este momento no lo dejaré pasar por nada''.

En un país donde cada padre añora que su hijo sea miembro de la escuadra nacional de béisbol, los padres de Lombard se dieron cuenta de que el niño tenía condiciones especiales para los deportes de combate.

No tenía ni 10 años cuando pisó un tatami de judo por primera vez y en poco tiempo era un experto en judo, al punto de ser considerado uno de los mejores exponentes de estga disciplina a nivel mundial.

"El judo me venía como algo natural'', explicó Lombard, quien fue cuatro veces campeón cubano y conquistó varios títulos en eventos internacionales. "Una vez que empezaba el combate, me transformaba. No sé cómo explicarlo, me hervía la sangre''.

En una época en las películas de artes marciales hacían furor en la isla y arrastraban a miles de niños y jóvenes, Lombard seguía su propio guión.

"Ya ni sé por qué, pero nunca me interese por ese tipo de filmes'', recuerda Lombard. "Todos mis amigos enloquecían con Bruce Lee y Chuck Norris, yo ni los conocía. Tal vez eso ayudó a que forjé mi propio estilo''.

Sus éxitos le llevaron a integrar la escuadra de judo a los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, donde no pudo llevarse medalla, pero conquistó un premio muy superior: la que sería su futura esposa.

Lombard se enamoró de una muchacha inglesa que residía en Australia, se casó y gracias a eso pudo abandonar la isla. Ahora, la extraña a ella y a su pequeño hijo, pero cada vez que pelea, los tiene presentes.

"Comenzó una nueva vida para mí, pero tenía que buscar el sustento de mi familia y la mejor forma de hacerlo era con mis músculos'', indica Lombard. "La base de judo me ayudó mucho a hacer la conversión a MMA. El resto es historia''.

De todas las formas de combate, la que menos dominaba Lombard era el boxeo, por eso buscó los conocimientos de un entrenador de esta rama para aprender combinaciones de golpes que ayudarán a sus técnicas de llaves y patadas.

"Siempre admiré mucho a Roy Jones Jr. por la velocidad de manos y piernas'', comentó Lombard, quien también estudio mucho lucha libre y grecorromana. "Después que aprendí a boxear, puedo sostener un combate lo mismo en el suelo que parado, pasar de un estilo a otro. Ya nada me sorprende''.

Un triunfador indiscutido en organizaciones de combates como PRIDE, DEEP y Cage Fighting Championship de Australia, Lombard estuvo a punto de firmar con la más conocida Ultimate Fight Championship (UFC), pero problemas de visa le impidieron debutar más temprano en Estados Unidos.

Finalmente llegó bajo la mano de la entidad Elite XE -la misma que tenía al polémico luchador de Miami, Kimbo Slice-, pero la bancarrota de la compañía puso en suspenso los planes del antillano.

Ahora, con la compañía Bellator, el público norteamericano lo conoce de punta a punta.

"Estoy todavía en el inicio de mi carrera y espero lograr muchos más títulos'', recalcó Lombard. "En este negocio lo principal es no tener miedo y yo nací sin saber lo que era eso. El miedo se los dejo a mis rivales''.

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