Jorge Ebro

Kimbo, más de 15 minutos de fama

Ya saben qué paso, pero no nos quieren decir y se entiende que los ejecutivos de UFC defiendan el secreto en beneficio de los sacrosantos ratings. Así que vamos a pretender que vivimos en total ingenuidad sobre el resultado del combate entre Kimbo Slice, ese hijo incómodo de Miami, y Roy Nelson en el reality show The Ultimate Fighter: The Heavyweights.

Pero sea cual fuere el resultado, no cabe duda de que UFC -el principal circuito de Artes Marciales Mixtas- se ha anotado un triunfo resonante del que debería aprender el boxeo en términos de exposición y alcance.

A pesar de que su reputación como peleador implacable sufrió un duro golpe cuando en octubre pasado fue triturado en sólo 14 segundos por el desconocido Seth Petruzelli, Kimbo sigue siendo un imán publicitario y no por gusto la segunda edición de The Ultimate Fighter arrastró a la tele a más de cuatro millones de personas -y otro millón más en la repetición- para duplicar la cifra de la primera versión.

Kimbo, que nació bajo el nombre de Kevin Ferguson en las Bahamas, se convirtió en una sensación de la noche a la mañana gracias a sus peleas callejeras en YouTube, no pudo superar a su primer contrario realmente entrenado en MMA, pero con toda la humildad del mundo reconoció sus fallas y se puso en manos de entrenadores para pulir y desarrollar su estilo forjado en lo más oscuro y sórdido de Miami.

En uno de sus raros momentos de humanidad, pidió un chance para demostrar que no era una figura de circo, ni que su momento de fama equivalía a 15 minutos. Y los de UFC se percataron de que el filón de oro -como algunos de los dientes de Kimbo- no estaba agotado.

Ya el presidente de este circuito de "vale todo'', Dana White, aseguró que Kimbo, gane o pierda, estará en futuras veladas de UFC. El rating es la llave que hará posible el milagro.

No quiero aguar la fiesta el próximo miércoles, cuando se transmita el capítulo de la pelea de Kimbo, pero Nelson posee mucha más experiencia y podría frener el segundo regreso de un personaje con una historia de película.

El mismo ha contado que vivió un mes dentro de su carro, hasta que los golpes le abrieron el camino a una paga decente.

De cualquier manera, hasta con una posible derrota ya grabada para la televisión, Kimbo va a salir ganando, porque la gente lo pide, gira en su órbita como en otro tiempo Mike Tyson imantaba con sus actuaciones disparatadas y ajenas al boxeo. Una oreja mordida, una escupida...

Kimbo atrae a ciertos sectores de fanáticos como los tiburones a la sangre y una presencia suya en el octágono es vista con la misma atracción con que los curiosos de París solían presenciar el espectaculo funesto de la guillotina.

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