Jorge Ebro

Más grande que Mike Tyson, que Oscar De La Hoya...que Muhammad Alí

Manny Pacquiao entrena con Freddie Roach.
Manny Pacquiao entrena con Freddie Roach.

Ni Oscar de la Hoya, ni Mike Tyson, ni siquiera Muhammad Alí se pueden comparar con Manny Pacquiao.

Esa es la opinión de Bob Arum tras varios años de acompañar al boxeador en su expedición humana desde la pobreza extrema en su natal filipinas al estrellato mundial.

El viejo promotor de Top Rank, que dice haberlo visto todo, no encuentra palabras para describir la adoración casi religioso de los aficionados filipinos, y las agitaciones multitudinarias cuando Pacquiao viaja de un lugar a otro.

"Parece que Manny camino con una luz sobre su cabeza'', explica Arum en una entrevista telefónica junto al púgil y su entrenador Freddie Roach. "Donde él entra, ilumina y hay que ver las caras de la gente. Ese carisma no lo había visto nunca antes. Si el boxeo renace es por él''.

Ese carisma es el que propiciado que ya no quede una localidad en el casino MGM Grand de Las Vegas para el combate entre Pacquiao y el boricua Miguel Cotto, y que se esperen ventas de Pago Por Ver superiores a las logradas en la pelea Mayweather-Márquez, que rebasaron el millón de abonos.

Pero tal vez a Arum se le vaya la mano al hablar del arrastre del hombre que todos conocen como "El Pacman''.

"Esto es absolutamente cierto'', recalca Arum. "Tyson no atraía a las multitudes como él, Oscar era querido en Estados Unidos, era carismático, pero en el resto del mundo jamás alcanzó ese estatus y eso siempre le dolió''.

¿Y Alí?

"Alí tenía una proyección política, por su involucramiento en el movimiento por los derechos civiles, por su posición sobre la guerra de Vietnam y por eso tuvo impacto'', explicó el empresario. "Manny no tiene esa proyección política, aunque sí en Filipinas, y no requiere de algo extradeportivo para ser admirado. Es un ser humano diferente, especial''.

Mientras Arum habla, Pacquiao parece disfrutar del silencio. Sus palabras llegan tenues, casi inaudibles, no es muy apasionado de las entrevistas y responde con frases cortas.

Incluso, cuando se le menciona que puede convertirse en el primer boxeador de la historia que gana siete títulos en siete divisiones diferentes, responde con la calma del que espera confiado en que las cosas pasen a su favor.

"Sería algo tremendo para la gente de mi país'', afirma el asiático con un tono más sombrío antes de hacer referencia a los tifones que azotaron parte del archipiélago filipino y que afectaron su preparación. "La gente allí ha sufrido mucho. Un triunfo mío les llevaría un poco de alivio''.

A diferencia de la mayoría de los boxeadores que se alistan para un combate importante, Pacquiao apenas hace referencia a su rival, nunca ha recurrido a técnicas de intimidación psicológicas -como Tyson y Alí- y se aparta de cualquier pronóstico sobre un posible nocaut.

El nombre "Miguel Cotto'' estará incrustado en su cerebro, pero se esconde en su boca y cuando suena es para rodearlo de adjetivos corteses y elogiosos.

De provocar a Cotto se ocupa Roach.

"Miguel Cotto puede apelar a lo que quiera, estaremos listos para él'', expresa el entrenador sobre el campeón welter de Puerto Rico. "Nunca enfrentó a nadie como Manny, no creo que pueda con su velocidad y el golpeo preciso. En las ultimas peleas cotto ha sido golpeado, los rivales lo han encontrado, ¿encontrará él a Manny?. Manny mejora de pelea en pelea. No puedo decir lo mismo de Cotto''.

Pacquio no va tan lejos.

"Cotto es un gran boxeador y que creo que ambos daremos un buen espectáculo'', dice Pacquiao casi en un susurro. "Quiero ganar porque siento que no pude hacer mucho por mi gente en medio del desastre. Esa es mi misión''.

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