Jorge Ebro

Guerrero italiano quiere combatir contra cubano Lara y dominar las 154 libras

El boxeador italiano Emanuele della Rosa entrena con Franco.
El boxeador italiano Emanuele della Rosa entrena con Franco. EL NUEVO HERALD

Emanuele della Rosa le ha tomado el gusto a Miami. El campeón europeo del Consejo Mundial (CMB) en el peso ligero mediano no sólo lleva semanas viviendo en la ciudad, sino que ha elegido como entrenador a un técnico cubano y es muy probable que en un futuro no muy lejano enfrente a uno de los mejores púgiles de la mayor de las antillas: Erislandy Lara.

Della Rosa (31-1, 8 KO), quien es el número tres en la clasificación de las 154 libras del CMB, pudiera medirse a un Lara que es reconocido como el primer retador luego de que el organismo le retirase al armenio Vanes Martirosyan la posibilidad de chocar contra el cubano en un combate eliminatorio del cual saldría –si las estrellas se alínean y los dioses del pugilismo lo permiten- el retador para el rey del organismo, el mexicano Saúl “Canelo’’ Alvarez.

“Sí existe esa posibilidad de pelear contra Lara, a quien veo como un gran oponente y no por gusto aparece en el ranking como el número uno, pero yo estoy listo para ir ante el que sea, si me dicen mañana mismo que me suba a un ring con Lara, estoy listo’’, expresó el italiano, de 32 años. “Creo que ahora mismo la división de las 154 libras está súper fuerte y hay espacio para todos, pero sobre todo para los más valientes, los que tengan más corazón y la pasión latina’’.

Esa pasión latina le trajo a esta zona y el deseo de entrenar con Eufrasio “Franco’’ González, quien desde el primer momento en que realizó una práctica de guanteo con Della Rosa quedó impresionado con la fortaleza del muchacho y su deseo de aprender los secretos de los guerreros del otro lado del Atlántico.

A pesar de su dilatada carrera en el Viejo Continente, Della Rosa está consciente de que, hasta que no ganen en los Estados Unidos de manera consistente, de poco habrá servido un récord en el que sólo aparece una derrota ante el conocido Sebastian Zbick.

“He tenido muchos entrenadores en mi esquina, pero ninguno como Franco, un hombre competente que cuida y protege al boxeador, por eso a su lado me siento seguro’’, explicó el muchacho nacido en Roma. “Creo que con Franco puedo llegar lejos. Entré al boxeo como una vía de escape a un dolor, pero estoy en el momento perfecto para aspirar al título del mundo. Sé lo que me ha costado llegar aquí y no voy a retroceder’’.

Ese dolor no es otro que la muerte de su padre, cuando él apenas tenía 12 años. Antes de ese suceso, la vida de Della Rosa era pausada, suave, feliz. Pero una vez que un accidente se llevó la vida de papá Amilcare, todo cambió para el niño, que entró en un curso acelerado para pasar de la niñez al mundo de los adultos, al punto que desde ese momento tuvo que ganarse la vida como panadero.

Primero golpeaba la masa del pan y luego comenzó a pegarle a sacos en los gimnasios antes de convertirse en un boxeador en el mejor sentido de la palabra. Cuando debutó como profesional el 19 de marzo del 2005, Della Rosa tuvo el convencimiento de que no volvería más a la panadería como simple trabajador y en unos años se convirtió en dueño de su propio establecimiento, que hoy emplea a más de 30 personas y es todo un éxito en la capital italiana.

En Miami y a cualquier parte del mundo a donde va, Della Rosa está acompañado de su novia Samuela, quien con mucho orgullo no duda en afirmar que “Emanuele es el hombre con el corazón más grande que existe. Mi familia se asustó al saber que era un boxeador, pero ahora todos lo quieren’’.

Por su parte, Della Rosa responde que, “tras cada hombre de éxito hay una mujer buena, y yo tengo una de oro. Tampoco he olvidado de donde vengo, ni cual ha sido mi travesía en este mundo. Por ahí me dicen que soy el boxeador panadero. Y yo digo que ha mucha honra’’.

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