Pedro J. González

Se agota el crédito de David Beckham a Miami

No hay dudas de que David Beckham quiere establecer su franquicia de la MLS en Miami, sin embargo su deseo no garantiza que así sea.

La negativa para concederle un terreno para edificar un estadio por parte de políticos del Condado y de la Ciudad bien pudiera empujarlo hacia otro lugar donde reciba una mejor acogida a su proyecto.

Y es que antes de la Copa del Mundo Brasil 2014 el grupo de Beckham sufrió dos serios reveses en su afán de construir un estadio frente al mar. Al negársele las obras, primero en el puerto de Miami y posteriormente al lado del American Airlines Arena.

Beckham, quien anunció en febrero que estaba ejerciendo su opción de expansión en Miami, decidió tomarse una pausa y recién esta semana, después de tres meses, retomó el tema haciendo unas alentadoras declaraciones en las que reafirmaba su interés por concretar su deseo.

“En Miami va a suceder. He dicho que quiero traer un equipo allí, y lo voy a llevar”, dijo el excapitán de la selección inglesa en una entrevista. “Ha habido reductores de velocidad a lo largo del camino y hemos tenido que ir contra ellos”.

Pero todo tiene un límite y las personas se cansan. Si en esta ocasión el Miami Beckham United no encuentra un lugar viable para construir su estadio es muy probable que levante el vuelo hacia otro sitio, privando así a los habitantes del Sur de la Florida de poder tener un estadio para la práctica del fútbol y de un equipo que los represente en la liga de mayor ascenso en el mundo.

Nada más hay que ver el éxito de la Copa Mundial de fútbol Brasil 2014 y partidos amistosos como el Brasil-Colombia (73,419 espectadores) para apreciar el enorme impacto que tiene deporte en la Capital del Sol.

Sería de necios no aprovechar una oportunidad como esta, de construir con fondos privados una obra pública para beneficio de sus habitantes, de ahí que los políticos locales podrían no salir muy bien parados si esto no se concreta.

Beckham busca que su proyecto tenga tanto éxito como el del Heat de Miami, por lo que el deseo del grupo es que la instalación deportiva tenga vista al mar no es un mero capricho, sino parte de una estrategia muy bien concebida.

Su grupo busca un nuevo lugar y esta vez a la tercera será la vencida. Si no se llega a un acuerdo, los inversionistas podrían darle la espalda y adiós, porque como dijo el comisionado de la MLS Don Garber: “El concurso de expansión de la MLS a Miami depende del estadio”.

Sería bueno saber si hay algo más detrás de estas negativas y si se complace a los votantes o a los donantes, porque resulta cuanto menos raro que una compañía primero y 1,300 vecinos después frenen un proyecto que beneficiaría a toda la comunidad.

Queda además por ver la realización de los dos proyectos que han impedido darle a Beckham una parcela para construir un estadio para 25,000 personas.

A Beckham ciudades no le faltan para albergar su nueva aventura, casi todas las semanas se apunta una, e incluso Los Angeles, Fort Lauderdale, Portland hasta aportarían capital.

Curioso es que sus detractores no se den cuenta de que Miami no tiene grandes industrias y necesita de este tipo de inversiones para desarrollarse, crear empleo y generar riqueza, y que contar con la imagen de Beckham ayudaría en gran medida a traer más negocios.

Su grupo de inversionistas está buscando un lugar de fácil acceso en el downtown, lejos de “contaminado” Marlins Park, lo cual no es fácil de encontrar, mucho más si continúan poniéndole zancadillas.

No pongo en duda que los comisionados y alcaldes quieran la franquicia de Beckham, solo que por sus obras os conoceréis.

El paciente inglés espera que pronto todo se solucione, mientras a Miami poco a poco el crédito se le está acabando.

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