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De Nueva York a Miami: Pennington es otra persona con los Dolphins

Chad Peninngton.
Chad Peninngton.

Hay una ligereza en Chad Pennington como si en su traslado al sur de la Florida para desempeñarse como quarterback de los Dolphins de Miami se hubiese despojado de dos capas de ropa.

La sonrisa, que se hizo más cerrada que una noche oscura cuando llegaba al final de su desempeño en los Jets, se convirtió ahora en una media luna luminosa.

El cambio resultó más evidente cuando ayer entró a la sala de entrevistas de los Dolphins para su conferencia de prensa semanal.

En Nueva York desempeñaba el papel de pedagogo ante la prensa y solía responder las preguntas apretando los dientes.

Aquí, se acercó al atril, hizo algunas bromas y le endilgó el nombre de "Hammy la Ardilla''[ a un reportero, según el personaje hiperactivo del film de dibujos animados del filme Over the Hedge.

Sin dejar de sonreír preguntó: "¿Han visto esa película? Es grandiosa''. Para provocar risas en la sala describió una escena en la que Hammy comía un tentenpié.

Los Jets lo dejaron ir en agosto después de ocho años de servicios, y ahora, a los 32 años, Pennington está experimentando un renacimiento de su carrera con los renovados Dolphins.

Ganadores de un solo partido en el 2007, los Dolphins tienen ahora marca de 10-5, y podrían ganar la corona de la Conferencia Este si el próximo domingo derrotan a los Jets en Meadowlands.

Pennington ha lanzado para 3,453 yardas, la mejor marca de su carrera. Completó el 67 por ciento de sus pases, y su promedio como quarterback es de 96.4, el segundo mejor de la NFL, por detrás del 104.0 de Philip Rivers.

En siete de sus victorias, que incluye el partido del domingo contra Kansas City en el que consiguieron el triunfo viniendo desde atrás, los Dolphins retuvieron el ovoide durante más de 10 minutos en el último cuarto.

La eficacia de la ofensiva dirigida por Pennington desempeñó el papel principal en los éxitos del equipo.

Cris Collinsworth, un analista de la cadeana de la NFL, dijo que el casamiento a la fuerza de Pennington y los Dolphins se convirtió en una de las mejores historias de la liga en el 2008.

"En el momento en que escuché esto me dije que la cosa funcionaría", expresóCollinsworth en una entrevista telefónica. "Los sacó del hueco en que se encontraban. ¿Vale la pena verlos?. Claro que sí. ¿Estoy favoreciendo algo a Chad? Por supuesto''.

Los psicólogos de butaca dictaminaron el cambio de escenario, justamente lo que Pennington necesitaba. Dirán que tenía que deshacerse del fantasma de Joe Namath y del equipaje que adquirió debido a tres lesiones horribles: una muñeca partida y dos rotura en el hombro de lanzar que amenazaron su carrera.

En realidad la transformación comenzó cuando aún se encontraba en Nueva York.

Un jugador orgulloso como Pennington no presta atención a la disminución de su valor profesional -fue el jugador de la liga que en el 2006 realizó el mejor retorno al juego, en el 2007 pasó a ser el quarterback de segunda línea de los Jets, y terminó siendo descartado-, sin hacer un balance de su vida.

"Con las experiencias que he adquirido no doy nada por sentado'', indicó. "Tengo una visión diferente de las cosas. El juego dejó de ser mi dios''.

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