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Taylor rechaza millones por regresar al equipo de su alma

Jason Taylor.
Jason Taylor.

Jason Taylor respalda sus palabras con hechos. Las evidencias demuestran que su pregonado amor por los Dolphins de Miami es verdadero.

Taylor reanudó esta semana sus entrenamientos con los Dolphins, luego de haber rechazado $7.5 millones que le pusieron sobre la mesa los Redskins de Washington, para que continuará en el equipo, y otra oferta millonaria de los Patriots de Nueva Inglaterra.

"Miami es el lugar donde quiero estar, éste es mi hogar y mi corazón siempre está aquí'', expresó el defensor. "Hay gente que dice que luego que el club terminó la temporada 11-5 yo quiero estar aquí. Pero en la NFL nada está garantizado, y lo único que se necesita es estar donde uno se siente feliz''.

Para Taylor, los últimos años han estado llenos de altibajos, alegrías y sinsabores.

En el 2006 fue elegido el Mejor Jugador Defensivo de la NFL. Al año siguiente vio cómo los Dolphins cumplían la peor campaña en su historia y ganaban sólo uno de 16 partidos de la temporada. Taylor hizo público el deseo de explorar su incursión a Hollywood. El nuevo comando técnico de los surfloridanos no querían un jugador distraído, y en consecuencia lo canjearon a los Redskins.

Tras 11 años con los Dolphins, el cambio de escenario no fue bueno, en lo absoluto, para Taylor. Vivió alejado de su familia, del equipo que quiere y para colmo se lesionó en la pantorrilla.

"Hice todo lo posible y los Redskins también para que las cosas salieran bien en mi paso por el club'', comentó Taylor. "Pero no pudo ser, y es mejor estar en casa''.

Muchos piensan que la partida de Taylor a los Redskins el año pasado, fue producto de un desentendimiento con el entrenador de los Dolphins, Tony Sparano, pero el propio jugador dijo que nunca hubo una relación enrarecida entre ambas partes como se había comentado.

"Ahora no ha habido necesidad de limpiar el aire'', manifestó Taylor. "El entrenador Sparano y yo hemos hablado desde el día que lo contrataron el ano pasado. Y desde entonces hemos conversado mucho. El drama fue generado por la gente que especuló, sin saber, sobre nuestra relación''.

Taylor aclaró también que jamás hubo mala onda con el vicepresidente de operaciones del club, Bill Parcells.

"Estuve con Parcells el año pasado, en la semana de descanso'', contó Taylor. ‘‘Coincidimos en un campo de golf. Fue un encuentro entre dos amantes del football. No hubo malos sentimientos, ni animosidad''.

En el deporte profesional, donde el pregonado amor por la camiseta se vende por unos dólares más, y en la NFL, donde uno utiliza la palabra negocio para referirse a las decisiones que se hacen cuando se cambia de equipo, el caso de Taylor tiene el elemento agregado de una pasión amateur.

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