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Los Dolphins obligados a aumentar la presión

PEYTON MANNING es víctima de un sack de Joey Porter el lunes pasado en el Land Shark Stadium, pero la actuación del linebacker de los Dolphins no fue suficiente.
PEYTON MANNING es víctima de un sack de Joey Porter el lunes pasado en el Land Shark Stadium, pero la actuación del linebacker de los Dolphins no fue suficiente. The Miami Herald

Cuando el coach de los Dolphins, Tony Sparano, piensa en presión, probablemente tiene unas cuantas visiones en su cabeza. Tal vez esté incluida entre ellas la del linebacker Joey Porter persiguiendo a un quarterback. O al linebacker Jason Taylor empeñado en su labor.

Es seguro afirmar que esas visiones de presión no lucen así: la potencial situación de una tercera derrota en el inicio de campaña, un escenario tan horrible que sólo tres equipos en la historia de la NFL han sobrevivido a algo similar y han logrado alcanzar los playoffs.

Hoy, a las 4:15 p.m., cuando los Dolphins enfrenten a los Chargers, ambos tipos de presión jugarán papeles importantes en el éxito o derrota de Miami. Si el equipo es capaz de aplicar más de la primera, pudiera aliviar los problemas de este inicio para el olvido.

Lo principal es salvar a toda costa una temporada que se encuentra al borde de la destrucción. Alguien precisa detener al quarterback Philip Rivers. Duro. Rápido. Y a menudo.

"Contra Atlanta, creo que atacamos al quarterback alreededor de 10 veces en el juego'', afirmó Sparano. "Contra los Colts, diría que presionamos al quarterback la mitad de esas veces. Eso no es presión suficiente''.

Ciertamente, no. Porque no sólo la falta de presión significa una carencia de sacks, sino que representa menos pérdidas del ovoide de parte del rival. Y la falta de este tipo de jugadas explicaría la diferencia entre el año pasado y este.

Los Dolphins son uno de los dos equipos que todavía no ha forzado una pérdida del ovoide (Dallas es el otro).

Esa es una estadística innegable, considerando el diferencial de Miami la pasada temporada: los Dolphins han entregado cinco veces el ovoide y no han recuperado ninguno.

"Es difícil ir dos o tres juegos sin forzar una pérdida del ovoide'', indicó Sparano. ‘‘Tenemos que emparejar esta situación''.

Los jugadores confían en que todo cambiará para bien. Y dados los resumés de Taylor y Porter es difícil poner en duda cuando dicen que sí es posible.

"Las pérdidas del ovoide de parte del rival pasan cuando uno juega dura, y trabaja duro, y está en el lugar correcto'', expresó Taylor. "[Grandes jugadas] son como los lobos. Andan juntas. Y cuando vienen, es lo más parecido a una manada''.

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