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El peligro del antiguo héroe

JAYSON TAYLOR siempre será recordado en el sur de la Florida, pero este domingo será el enemigo.
JAYSON TAYLOR siempre será recordado en el sur de la Florida, pero este domingo será el enemigo. Getty Images

Los Dolphins no quieren clavarse una astilla de su mismo palo, y por tanto toman precauciones para enfrentar a Jason Taylor en el clásico contra los Jets de Nueva York, el domingo (8:20 p.m.) en el Sun Life Stadium.

Tras 11 años con los Dolphins y luego de ser uno de los ídolos más queridos del equipo, el defensive end fue liberado en abril último y pasó a formar parte de los archienemigos de Miami, los Jets.

¡Cuidado con él!

"Será un gran desafío, y Jason jugará bastante porque Calvin Pace estará fuera por lesión'', comentó el quarterback de los miamenses, Chad Henne. "Hay que estar muy alertas con él''.

Henne expresó que Taylor es muy peligroso para atacar al quarterback rival, aunque cree que puedan limitarlo.

"En el estudio de los videos, hemos visto que lo usan en diferentes lugares'', analizó Henne. "Pienso que mis compañeros harán un buen trabajo para contenerlo''.

El entrenador de los Dolphins, Tony Sparano, manifestó que jugadores como Taylor son los culpables de sus desvelos.

"Cuando sé lo que es capaz de hacer un rival y conozco la trayectoria que posee, entonces me mantengo despierto hasta muy tarde en la noche'', afirmó Sparano. "Esa es la gran diferencia''.

Sparano dirigió a Taylor en la temporada del 2009, luego de haber aceptado que pasara a los Redskins de Washington en la campaña del 2008. Para el 2010, el entonces triunvirato de los Dolphins, que formaban el entrenador, el entonces vicepresidente Bill Parcells y el gerente general Jeff Ireland, dejaron partir al defensive end.

"Conozco lo que puede contribuir Jason al partido'', agregó Sparano. "Sé que estará muy entusiasmado por jugar este encuentro. No espero nada menos que lo mejor de él''.

De seguro, Taylor tratará de demostrar que el alto mando de los Dolphins se equivocó al dejarlo ir.

Con 36 años de edad y seleccionado por los Dolphins en 1997, Taylor no espera un recibimiento muy cariñoso en el sur de la Florida, pese a la más de una década que le dedicó al equipo. Irse a los Jets le cerró el corazón de los seguidores miamenses. Las pasiones en el deporte son veleidosas. El héroe puede convertirse muy rápido en un villano.

"Imagino que seré abucheado en Miami'', anticipó Taylor. "Juego ahora por el enemigo''.

En Nueva York, Taylor vivía en tierra de nadie. Los fanáticos de los Jets tampoco lo querían. Sospechaban de su integridad porque procedía de los Dolphins, el sempiterno enemigo y el equipo que la temporada anterior lo había derrotado dos veces.

El domingo pasado, sin embargo, Taylor derribó al quarterback Tom Brady y quedó tendido en el piso con una lesión en el hombro. El público apreció su valor y lo aplaudió.

Estimulado por ese reconocimiento, Taylor llegará al Sun Life Stadium con las baterías cargadas, y será recibido duramente por unos Dolphins que saben que tendrán que esforzarse al máximo para frenar a un grande.

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