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Los Dolphins debutan con sumas y restas en una campaña en la que son toda una incógnita

Con sumas y restas, los Dolphins enfrentan a los Titans de Tennessee, el domingo (1 p.m. TV: Fox. Radio: 560 AM, 99.9 FM; en español 1140 AM) en el Hard Rock Stadium, en el estreno de la temporada regular, que es toda una incógnita para el equipo de Miami.

Los Dolphins agregaron dos piezas fundamentales en el 2018: el regreso del quarterback Ryan Tannehill, luego de 21 meses de ausencia de la campaña regular tras una severa lesión en el ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda, y el wide receiver Danny Amendola, quien jugó cinco temporadas con los Patriots de Nueva Inglaterra y conquistó dos Super Bowls de la mano de Tom Brady.

“Tenemos mucho que demostrar”, afirmó Amendola. “Debemos salir el domingo a hacer nuestro juego y ver qué ocurre. Se trata de un gran partido y estamos muy entusiasmados por saltar a la cancha”.

Además de Tannehill y Amendola, los Dolphins han incorporado al defensive end Robert Quinn para ir por los lados junto con Cameron Wake por el quarterback rival y a los novatos Minkan Fitzpatrick (safety), el linebacker Jerome Baker y el DE Charles Harris, quienes han despertado enormes esperanzas.

Entre los puntales que los Dolphins dejaron ir se encuentran el defensive tackle Ndamukong Suh, quien era el ancla de la defensa, y el wide receiver Jarvis Landry, récord de recepciones de la NFL en la temporada del 2017. En ambos casos, los Dolphins buscaron aliviar su peso salarial.

El entrenador Adam Gase ingresa a su tercera campaña con el equipo de Miami. En la primera fue una sorpresa y con un marca de 10-6 clasificó a los Dolphins a los playoffs por primera vez desde el 2008.

En el 2017, las cosas salieron mal, y el escuadrón surfloridano terminó con un pobre 6-10. Gase reconoce que cometió algunos errores y ahora ha hecho los ajustes. Cree que ha puesto al equipo de Miami en la mejor posición posible para que cumpla una actuación respetable.

“La primera semana siempre es dura porque no hay antecedentes y hay que hacer los ajustes de manera muy rápida”, indicó Gase. “Todos estamos deseosos de que empiece el partido y tomar la dirección correcta. Queremos involucrar a los aficionados desde temprano”.

Ese entusiasmo que expresa el entrenador es compartido por los jugadores, quienes transmiten en muchos casos el impacto que significa el regreso de Tannehill.

“Hemos visto lo que somos capaces de hacer cuando Ryan se ubica como quarterback”, afirmó el wide receiver Kenny Stills. “No vemos la hora que llegue el domingo para saltar a la cancha, darnos íntegros en los cuatro periodos y ganar el partido”.

El running back Kenyan Drake, quien constituye un arma por aire y tierra de los Dolphins, tiene enormes expectativas en su escuadrón.

“Siento que este equipo posee un gran potencial”, enfatizó Drake. “Es cierto que en el primer partido de la NFL los 32 equipos tienen aspiraciones de llegar al Super Bowl. Y sería mentiroso decir que nosotros no tenemos esas ambiciones. Pero vamos partido por partido, Sabemos que contamos con muchas armas. Tener de regreso al ‘17’ [Tannehill] es definitivamente clave para nuestro equipo”.

Toda esa emoción que llevan los Dolphins será contrastada el domingo por un equipo difícil como los Titans, que cuentan con un quarterback como Marcus Mariota, que sabe pasar y además correr, y tienen un running back como Derrick Henry, que mide 1.91 metros y pesa 112 kilos, ganador del Trofeo Heisman, al mejor jugador universitario, en el 2015.

El 2017 tuvo un promedio de 5.3 yardas por acarreo en la NFL y los Dolphins no poseen un hombre rápido de su contextura para frenarlo. Gase anunció que tiene planes de contingencia para hacer frente a este auténtico toro.

Siempre el primer partido marca el tono de la temporada de un equipo. Los Dolphins han hecho cambios significativos. En la pretemporada hubo algunas pinceladas de optimismo, pero la campaña regular que se avecina es una dimensión desconocida para el equipo de Miami.

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