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Los Dolphins reciben paliza en Minneapolis y están virtualmente fuera de los playoffs

El quarterback de los Dolphins Ryan Tannehill (17) es derribado por Sheldon Richardson, de los Vikings, en el partido celebrado el 16 de diciembre de 2018 en Minneapolis.
El quarterback de los Dolphins Ryan Tannehill (17) es derribado por Sheldon Richardson, de los Vikings, en el partido celebrado el 16 de diciembre de 2018 en Minneapolis. ctrainor@miamiherald.com

Nueve veces fue derribado el quarterback de los Dolphins Ryan Tannehill en la aplastante derrota 41-17 contra los Vikings de Minnesota, la tarde del domingo en el US Bank Stadiun en Minneapolis.

La paliza dejó virtualmente fuera de los playoffs al equipo de Miami (7-7), más aún si se considera que los otros aspirantes al sexto cupo en la Conferencia Americana, los Ravens de Baltimore, los Titans de Tennessee y los Colts de Indianápolis salieron triunfantes.

Muy lamentable resultó la labor de la línea ofensiva de los Dolphins que no protegió a Tannehill y lo dejó a merced de unos Vikings que golpearon muy duro al quarterback, sin que el entrenador Adam Gase hiciera nada para evitar tanto castigo sobre un hombre.

Basta decir que los nueve derribos a Tannehill es la mayor cantidad que ha recibido el quarterback de Miami en su carrera en la NFL que se inició el 2012. En tres oportunidades había sido tumbado siete veces, todas en el último mes del año, y la más reciente fue el 28 de diciembre de 2014 ante los Jets.

Tannehill terminó con 11 pases completados de 24 para 108 yardas. Kirk Cousins, por su parte, completó 14 de 21 pases para 215 yardas, dos touchdown, una intercepción y fue derribado dos veces.

La debacle empezó desde la largada. Fue tan devastador el inicio de los Dolphins que la reacción posterior no fue suficiente.

En el primer cuarto, los Dolphins no pudieron frenar a los Vikings (7-6-1) y el daño quedó hecho. Con touchdowns de Stefon Diggs, a pase de 13 yardas de Cousins, y corridas de 13 yardas de Dalvin Cook y de 18 yardas de Latavius Murray, el conjunto de casa sacó una ventaja que a la larga sería irreversible.

Dos factores fueron determinantes para que los Vikings se pusieran 21-0 en el primer periodo.

Primero, la defensiva de los Dolphins fue una coladera y careció de la habilidad necesaria como para frenar los embates del rival. Dejó unos huecos enormes que fueron aprovechados al máximo por el ataque de casa.

En total, los Vikings sumaron 202 yardas en los primeros 15 minutos de juego. Y segundo fue la pobreza ofensiva de los surfloridanos. Apenas consiguieron 40 yardas en el primer cuarto, y las 12 últimas en la acción final del periodo y que tuvieron un altísimo costo porque quien las consiguió, Frank Gore, el principal atacante de los Dolphins, quedó lesionado y se perdió el resto del partido.

Un rayo de esperanza para los visitantes silenció el estadio cuando Minkah Fitzpatrick interceptó hasta el entonces perfecto Cousins y retornó el ovoide 50 yardas para touchdown.

Los Dolphins aprovecharon solo a medias la oportunidad. Sobre el final del primer tiempo atacaron a fondo pero solo pudieron conseguir un gol de campo de 25 yardas de Jason Sanders para reducir la ventaja a 21-10.

Al reanudarse el partido, Kalen Ballage tuvo una espectacular corrida de 75 yardas para touchdown que puso la pizarra 21-17 y metió de lleno a los Dolphins al partido, en busca de otro milagro como el producido el domingo pasado en el triunfo sobre los Patriots de Nueva Inglaterra.

En esta oportunidad, los Dolphins no pusieron esa mística necesaria para conseguir lo imposible y, por el contrario, permitieron que los Vikings reaccionaran.

Los Vikings retomaron el control del partido y Dan Bailey amplió la diferencia 24-17 con un gol de campo de 36 yardas. El cuarto periodo fue íntegro para los Vikings con un nuevo gol de campo de Bailey y touchdowns de Aldrick Robinson tras pase de 40 yardas de Cousins y una corrida de Cook de 21 yardas.

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