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Los Dolphins caen en pelea de perros y le ponen fin a una temporada de altibajos

El safety de los Dolphins Reshad Jones (20) anota en el segundo cuarto del partido ante Buffalo Bills, el 30 de diciembre de 2018 en Orchard Park, Nueva York.
El safety de los Dolphins Reshad Jones (20) anota en el segundo cuarto del partido ante Buffalo Bills, el 30 de diciembre de 2018 en Orchard Park, Nueva York. adiaz@miamiherald.com

No parecía un partido entre dos equipos eliminados. Ambos se dieron de alma con tres jugadores expulsados y una gran intensidad durante la jornada.

Los Dolphins cayeron 42-17 contra los Buffalo Bills, en el cierre de la temporada regular de la NFL. Para el conjunto surfloridano (7-9)) significó su segunda temporada consecutiva con récord perdedor, y una que se caracterizó con los altibajos, como por ejemplo un notable comienzo con récord 3-0 y un excepcional triunfo sobre los Patriots de Nueva Inglaterra en el llamado Milagro de Miami.

Pese a que los Dolphins mostraron coraje en su último partido de la campaña, a diferencia del horror que habían sido en sus dos anteriores partidos con caídas vergonzosas ante los Vikings en Minnesota y los Jaguars de Jacksonville en en Hard Rock Stadium, de todas maneras es importante que el dueño de la franquicia Stephen Ross tome una decisión sobre la continuidad del entrenador Adam Gase (23-25).

En tres años de labor, el llamado gurú de la ofensiva no ha podido plasmar en la cancha los antecedentes con los que venía precedido y los Dolphins no han podido salir de la mediocridad.

Además el quarterback Ryan Tannehill no termina de convencer. El domingo completó 18 de 31 pases, para 147 yardas con dos intercepciones y tres sacks.

Desde el 2008, el equipo de Miami apenas dos veces se ha clasificado a los playoffs y el resto de las temporadas ha sido un desfile de decepciones.

En la campaña que finalizó este domingo la defensa de los Dolphins fue tan mala que rompieron el récord de yardas permitidas en la historia de la franquicia con 6,122 en 2016.

La jornada del domingo fue aspera y en el tercer periodo, Kiko Alonso entró con mucha fuerza para frenar una corrida del quarterback de los Buffalo Bill Josh Allen.

Jordan Mills de inmediato le cayó arriba a Alonso y se trabaron en una pelea en el piso, cuando se levantaron Robert Quinn quiso tomar la justicia por sus propias manos frente a Mills y los tres fueron expulsados.

Los Dolphins fueron los que más perdieron pues además de quedar con dos hombres menos en su sistema defensivo, se quedaron son dos de los mejores jugadores de su unidad.

De manera increíble, en solo 15 segundos, los Dolphins empataron 14-14 a los Bills cuando faltaban 39 segundos para terminar el primer tiempo gracias al primer touchdown como receiver en la NFL de Tannehill, con una recepción de tres yardas a pase de Kenny Stills, y una intercepción de Reshad Jones con retorno de 29 yardas para touchdown.

La reacción de los Dolphins era de enorme mérito pues su inicio había sido desastroso y con solo poco más de seis minutos de juego ya perdían 14-0 gracias a una corrida de una yarda de Allen y un touchdown de Zay Jones después de recibir un pase de 18 yardas de Allen, luego de que en la jugada anterior Tannehill fuese interceptado.

Después del regreso a la cancha, los Bills se fueron con todo y anotaron dos touchdowns seguidos gracias a un pase de cinco yardas de Allen a Robert Foster y una corrida de nueve yardas de LeSean McCoy. Los Dolphins respondieron con un gol de campo de 29 yardas de Jason Sanders para poner la pizarra 28-17.

Luego, vino el concierto de Allen que terminó por liquidar a los visitantes. A poco de iniciado el cuarto periodo, el quarterback corrió 30 yardas para touchdown y luego envió un preciso servicio de 26 yardas para el segundo touchdown de Jones en la jornada.

Allen terminó con 16 pases completados de 25 para 215 yardas y tres touchdowns, con una intercepción, un sack y 97 yardas por tierra, el mejor del partido en ese departamento.

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