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Candidatos a entrenador de los Dolphins comparten un rasgo que ha sido un fracaso en el pasado

El propietario de los Dolphins Stephen Ross (izq.) habla con la prensa sobre el despido del entrenador Adam Gase., el 31 de diciembre de 2018. A su lado el gerente general del equipo Chris Grier.
El propietario de los Dolphins Stephen Ross (izq.) habla con la prensa sobre el despido del entrenador Adam Gase., el 31 de diciembre de 2018. A su lado el gerente general del equipo Chris Grier. ctrainor@miamiherald.com

Mire la lista de posibles entrenadores en jefe de los Dolphins de Miami y verá un patrón en ella:

Eric Bieniemy? Sería por primera vez entrenador en jefe de la NFL.

Darren Rizzi? Sería por primera vez entrenador en jefe de la NFL

Vic Fangio? Sería por primera vez entrenador en jefe de la NFL

Brian Flores? Sería por primera vez entrenador en jefe de la NFL

Kris Richard? Sería por primera vez entrenador en jefe de la NFL

Mike Munchak es el único candidato conocido a entrenador en jefe de los Dolphins que tiene experiencia previa en ese cargo en la NFL.

Y la tendencia dentro de la lista de los Dolphins plantea una pregunta: ¿Por qué hacer esto de nuevo?

Porque los entrenadores más recientes de los Dolphins comenzaron esta tendencia. Y no salió bien.

Nick Saban fue por primera vez entrenador de la NFL con Miami. Se fue dos temporadas después.


Cam Cameron fue por primera vez entrenador de la NFL con Miami. Salió luego de una campaña.

Tony Sparano fue por primera vez entrenador de la NFL con Miami. Se marchó después de cuatro temporadas.

Joe Philbin fue por primera vez entrenador de la NFL con Miami. Abandonó el equipo luego de cuatro campañas.

Adam Gase fue por primera vez entrenador de la NFL con Miami. Fue despedido después de tres temporadas.

Todos ellos dejaron a los Dolphins con registros perdedores.


Los tres entrenadores más ganadores en la historia del equipo estuvieron en ese cargo en la NFL anteriormente: Don Shula, Jimmy Johnson y Dave Wannstedt.

Y si bien todos tuvieron sus desafíos durante su estadía en Miami, todos lograron títulos que no hemos visto en los entrenadores novatos que tomaron el rumbo del equipo.

Todos los entrenadores en jefe con experiencia también dejaron Miami con récords ganadores.

No estoy diciendo que todos los entrenadores que se estrenen en la NFL estén destinados a fallar.


Los Eagles de Filadelfia ganaron un Super Bowl en febrero pasado con Doug Pederson, un entrenador que debutaba en la NFL.

Pero para los Dolphins no ha funcionado. Miami o bien no logra identificar al hombre correcto, o no espera el tiempo suficiente para que se desarrolle, o contratan a los que vienen por primera vez porque no pueden encontrar a nadie mejor para aceptar el trabajo.

He seguido la cobertura de los entrenadores en jefe que debutaron en la NFL con Miami.

Y el tema común para todos ellos es que no ven la necesidad exigente de un quarterback de élite (ni sólido ni bueno, sino de élite) hasta que es demasiado tarde.


Saban no lo vio hasta que, después de su primera temporada, no logró traer a Drew Brees para su segunda campaña, se desanimó y se fue.

Gase se ató a Tannehill. Y aunque iba a seguir adelante con él esta temporada si lo retenían, tres años con Tannehill lo condenaron.

Philbin también se casó con Tannehill pero quiso prescindir de él después de dos años y no se lo permitieron hacer por lo que estaba condenado Tampoco tenía madera de líder.

Sparano fue genial con Chad Pennington su primer año por pura suerte debido a la conexión del quarterback con Bill Parcells. Pero luego Sparano se ató a Chad Henne y ese fue el final del camino.


Cameron tenía un plan sólido en el sentido de que trajo a un veterano para que fuera su quarterback en el 2007 y también reclutó a un joven en la segunda ronda del draft para el largo plazo.

El fracaso fue que Trent Green, que había sufrido conmociones cerebrales anteriormente, continuó la tendencia en Miami. Y el joven John Beck fue un proyecto que no cuajó.

Buena estrategia. Ejecución terrible.

Estos entrenadores tenían grandes egos y pensaban que sabían exactamente cómo proceder.

Y, con cero excepciones, realmente no lo sabían.

Todos ellos, con excepción de Cameron, me admitieron en momentos privados después de su primera temporada que no estaban completamente preparados para lo que significa ser entrenador en jefe de la NFL fuera del campo: tratar con personal, los egos de los jugadores y la disciplina de los jugadores y asistentes.

No era nuevo para ellos. Pero era más grande de lo que anticipaban.

Lo alarmante es que, conociendo su propia historia y su incapacidad pasada para identificar a los entrenadores en jefe por primera vez que tienen éxito, los Dolphins continúan por este camino bien trazado de fallas pasadas.

Los Dolphins ahora están ignorando sus errores pasados y arriesgando una repetición.

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