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Brian Flores, una mirada muy cercana al presunto entrenador de los Dolphins

El coach de linebackers de los Patriots Brian Flores observa un entrenamiento antes de un partido ante los Texans de Houston, el 9 de septiembre de 2018 en Foxborough, Massachusetts.
El coach de linebackers de los Patriots Brian Flores observa un entrenamiento antes de un partido ante los Texans de Houston, el 9 de septiembre de 2018 en Foxborough, Massachusetts. Foto: AP

Si usted quiere inspirarse y cree que quizás todavía algo bueno puede sucederle a los Dolphins en las próximas temporadas, incluso después de muchos años de decepciones, entonces pase una hora con el presunto entrenador del equipo, Brian Flores.

Yo pude hacer esto en medio del ruido del primer día de la Semana del Super Bowl 53, el lunes por la noche. Y cuando los fanáticos rugieron, la música sonó y los dos mejores equipos de la NFL se empaparon en la ostentosa atmósfera, el mensaje de Flores fue simplemente un oasis de estabilidad, cordura y esperanza que llegó justo a tiempo.

En su primera entrevista con los medios de prensa desde que aceptó convertirse en el próximo entrenador de Miami, este joven de 37 años pasó unos 60 minutos hablando de su esfuerzo para salir de la pobreza y su ascenso dentro de la organización de los Patriots de New England.

Flores citó algunas de las Escrituras de la Biblia (Proverbios 27:17) y a Bill Belichick.

Habló de sus padres, Raúl y María, pobres inmigrantes hondureños, cuya lucha en un nuevo país prendió un fuego dentro de él para tratar de alcanzar una vida mejor.

Se habló también de football con Flores y la defensa a su cargo que está a punto de enfrentarse quizás a su prueba más dura de la temporada ante los Rams de Los Angeles. Fue una especie de un recuento de su vida.

Y todo el tiempo sonó inteligente y pensativo.

Flores, deberías saber, se ha convertido en una sensación de la noche a la mañana, ya que nunca ha sido entrenador en jefe, ni siquiera coordinador, pero los Dolphins tienen un acuerdo en principio para convertirlo en su próximo coach.

Esto no lo confirmó Flores quien no quiso comentar sobre el puesto con Miami por respeto a su actual equipo.

“Yo diría que amo a los muchachos de este equipo’’, expresó. “Pensar en cualquier otra cosa que no sea este juego sería una despropósito de mi parte. Y ese no soy yo’’.

Pero incluso al evitar tocar el tema de su pacto con Miami, Flores demostró integridad al enfocarse en su tarea inmediata con los Patriots y dejar a un lado lo que vendría para el más adelante.

Flores comentó sobre cómo fue educado, algo que sin dudas influyó en su perseverancia y ética de trabajo.


Contó la historia de un triunfo personal que, de alguna manera, es la gran historia de muchas personas en Estados Unidos y constituye un ejemplo de superación para algunos que creen que su situación en este país no es la más apropiada en este momento.

Esto es importante porque es el comienzo y establece el escenario para ese momento en 2004 cuando Flores envió a los 32 equipos de la NFL una carta solicitando un empleo mientras se ofrecía a trabajar gratis.

La historia de Flores aranca en el vecindario de Brownsville en Brooklyn, Nueva York, que fue, antes del reciente trabajo de renovación y quizás incluso de gentrificación, era una zona deprimente, violenta y afectada por la pobreza de aproximadamente una milla cuadrada que incluía edificios de viviendas del gobierno.


Flores creció en esas condiciones. Su familia recibía ayuda. Y estampillas de comida.

“El ascensor solía estar roto. Así que subíamos por las escaleras”, cuenta Flores. “Si ibamos de compras alguien diría ‘Oh, el ascensor está roto, ¿quién está subiendo? Soy yo con una caja de huevos. A veces yo tenía que dar un par de viajes”’.

“Ninguno de mis padres jugó football. Nadie en mi familia lo hizo. Conocí el juego por casualidad. Mi tío era bombero en Nueva York y jugaba para el equipo de football del departamento de bomberos. Él me involucró en el juego y simplemente corrí con él”.

Flores tenía solo 12 años. Pero él ya tenía la sensación de que necesitaba algo en su vida (deportes, educación), para liberarse de las garras de la pobreza.


“Todo empezó con la suerte que tuve de tener buenas personas a mi alrededor”, aseguró Flores. “Comenzando con mis padres. Tengo dos grandes padres. Mi mamá y mi papá son fuertes, confiados. Ellos me inculcaron valores fundamentales en los que todavía me apoyo: integridad, honor, carácter. Me enseñaron a hacer las cosas correctas, a ser honesto, a decir la verdad, a trabajar duro. Trabajar duro, ese ha sido mi mantra toda mi vida’’.

“Mi mamá me dio una gran educación. Yo cuento esta historia de vez en cuando. Yo estaba aprendiendo a leer y estoy sentado y le digo: ‘Mamá, voy a hacer esto mañana’. Ella me agarra mi oreja y me dice: ‘No, no vas hacer eso mañana, lo vas a hacer ahora mismo’. Ese fue el tipo de ambiente en el que crecí’’, explicó Flores.

“Esos tiempos difíciles me motivaron a sobresalir en la escuela, a sobresalir en los deportes. Trabajé duro para tratar de sacar a mi familia de esa situación. Y creo que eso fue algo muy importante para mí mientras crecía. Ese afán de trabajar duro me colocó en la posición en la que estoy ahora’’.


“Así fue como salimos de allí para llegar a donde estamos ahora, sentados aquí en la noche de los medios de prensa en el Super Bowl. Es un sueño”.

La posición en la que se encuentra Flores ahora no se parece en nada a la pobreza o los carencias que tuvo cuando creció. Él ahora usa un reloj Rolex y está a punto de firmar un contrato multimillonario con los Dolphins de Miami la próxima semana.

Pero eso no sucedió de la noche a la mañana. Pudiera ser la sensación de algo reciente pero lo cierto es que Flores lleva 15 años trabajando en la franquicia de New England.

Flores se graduó en Boston College y pasó cinco años en Chestnut Hill jugando como linebackers en cuatro de ellos y se graduó con una maestría en Administración de Empresas.

Después de graduarse, Flores supo que quería mantenerse conectado con el football de alguna manera, por lo que escribió la carta a los 32 equipos de la NFL solicitando un trabajo.

“Hubo algunos equipos que me respondieron’’, acotó Flores. “Pero no voy a nombrarlos’’.

Obviamente, los Patriots fueron uno de los equipos que respondieron y le dieron a Flores una entrevista con el entonces miembro del personal Scott Pioli, quien luego se convirtió en el gerente general de Kansas City y ahora trabaja en la organización de los Falcons de Atlanta.

“Les dije que trabajaría gratis, así que me devolvieron la llamada”, comentó Flores.

“Y no me pidieron que trabajara gratis, lo cual me pareció genial. No gané mucho, pero al mismo tiempo había sido pobre toda mi vida, así que con lo poco que hice sentí que era rico. Realmente disfruté muhco ese tiempo. “Todo el mundo habla sobre el dinero, pero para mí todo giró sobre el proceso de conocimiento, de aprender y mejorar y se mantuvo así para mí”.

Flores alquiló un espacio de la casa nueva de un excompañero de equipo de Boston College por $400 al mes.

Dormía en un colchón infable y en el trabajo hacía diligencias para las personas que laboraban en el departamento de cazatalentos de los Patriots.

“Solo trataba de encontrar mi camino. Dormí en ese colchón durante ese año”, explicó Flores.

“Pero me sentí afortunado. Fue una gran experiencia para mí”.

Flores comenzó en el departamento de cazatalentos de New England y de inmediato se enfocó en tratar de hacerlo al más alto nivel.

“Ese era mi objetivo, ser un gerente general en esta liga’’, acotó Flores.

“Me involucré en el reclutamiento de jugadores. Fui asistente allí durante dos años. Y luego, cuando perdimos el Super Bowl en la temporada 2007-08, el año que pusimos la marca de 18-0, sentí que quería hacer más impacto. Quería tener un mayor impacto en los juegos, en las victorias y las derrotas. Así que le pedí a Bill Belichick que quería ser coach. Aquella fue una conversación difícil con Pioli”.

Belichick contrató a Flores como asistente de los equipos especiales, un trabajo que desempeñó durante dos años y luego fungió como entrenador de control de calidad en la ofensiva durante un año.

“Subí de rango y me enamoré de la posición de coach”, afirmó Flores.

“Al estar cerca de los jugadores tienes la oportunidad de hacer un impacto pues los conoces a ellos, a sus familias y te enteras dónde crecieron’’.

“Para mí, cuando te conectas con un jugador y ellos confían en ti, y saben que te preocupas por ellos, puedes ser exigente y duro y enfrentarte a ellos cuando lo requiera. Ese es mi estilo. A ellos no les gusta mi forma todo el tiempo. Esa es la verdad. Pero ellos me respetan y saben que yo los respeto’’.

Flores tendrá mucho trabajo que hacer cuando llegue al sur de la Florida. Los Dolphins han tropezado durante décadas y la próxima semana Flores se une a esa alineación como entrenador en jefe número 13 de Miami.

“Quiero un equipo inteligente. Quiero un equipo fundamentalmente sólido”, comentó Flores.

“Bill habla de eso todo el tiempo. Queremos ser un equipo inteligente, fundamentalmente sano. Que juega bien bajo presión. Creo que somos eso. Eso es lo que intentamos construir aquí. Y ha sido una buena fórmula para nosotros. Quiero seguir haciendo eso y avanzando”.

A diferencia de los entrenadores anteriores de los Dolphins que llegaron como gurús ofensivos o defensivos, Flores no viene a Miami con la reputación de saberlo todo.

Pero ¿qué experiencia trae Flores de New England que debería impresionarte? ¿Es el elemento aglutinador de esa defensa o ese mérito le pertenece estrictamente a Belichick?

“Creo que como personal armamos el plan de juego’’, dijo Flores. “Y Bill es definitivamente una parte de eso. Él es el entrenador en jefe, así que obviamente va a ser parte de eso. Pero soy yo y el resto del cuerpo técnico, Brendan Daly, Steve Belichick, Brett Bielema los que trazamos el plan. Tenemos un gran personal y todo el mundo aporta algo. Cada uno tiene su propia definición”.

“Tenemos una especie de tormenta de ideas y las juntamos en nuestras mentes. Construimos nuestro plan de juego alrededor de nuestros atletas y Bill es definitivamente una parte de eso’’.

Habrá días en el horizonte cuando Flores y su nuevo equipo tendrán un plan de juego y no funcionará como se esperaba. En ese momento, dependerá de él aprovechar su experiencia, su familia y su vida para superar la dificultad.

Pero Flores parece estar cómodo lidiando con las dificultades. Ya conoces sus antecedentes. También debes saber que su madre María está luchando contra el cáncer.

“Mamá tiene días buenos y días malos’’, acotó Flores.

“Pero ella está luchando. Ella es una luchadora y no tiene miedo. Tengo un pequeño pedazo de esa actitud de ella en mi alma. Nunca diría que soy tan intrépido como ella porque ha pasado por muchas cosas. Pero ella no tiene miedo. Ella está peleando y siempre ha sido una mujer dura’’.

“Creo que soy una persona mentalmente dura. Creo que lo he heredado de mi madre. Ella siempre ha sido mentalmente dura. Todo el mundo lo dice y parece un cliché, pero no te miden por la cantidad de veces que te caes, sino por las veces que te levantas’’.

“Y trato de impartir eso a mis jugadores y realmente a cualquiera que esté cerca’’.

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