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Los Dolphins ponen el alma, pero en la NFL no hay triunfos morales y siguen sin ganar

No hay triunfos morales en la NFL, pero hay que reconocer que los Dolphins dieron hasta el último aliento en el New Era Field, en Orchard Park, NW, la tarde del domingo. Al final la pizarra marcó 31-21 para los Buffalo Bills y el equipo de Miami (0-6) continúa sin conocer la victoria.

A diferencia de todos los partidos anteriores, en esta oportunidad los Dolphins se mostraron competitivos durante los 60 minutos de juego. Por primera vez en la campaña terminaron arriba el primer tiempo y se fueron al descanso 14-9 gracias a touchdowns de Kalen Ballage con una corrida de tres yardas y DeVante Parker, luego de recibir un pase de 12 yardas de Ryan Fitzpatrick.

Si bien es cierto que la ofensiva del conjunto de Miami cumplió su mejor actuación en lo que va de la temporada, la defensiva también tuvo una nota muy alta y fue capaz de limitar a los Bills a tres goles de campo antes de irse al descanso, sin permitirle touchdowns.

De la misma manera, los equipos especiales cumplieron una faena muy decorosa, con lo cual en las tres fases del juego el equipo de Miami respondió de manera balanceada y pudo terminar adelante en el marcador en los 30 minutos iniciales.

Dos momentos decisivos ocurrieron al final del tercer cuarto.

Cuando faltaba poco más de seis minutos para terminar ese tercer periodo, los Dolphins se encontraban a cuatro y uno a pocas yardas de la meta de los Bills y entró a la cancha el equipo especial de los Dolphins para patear el gol de campo. Con la audacia que lo caracteriza, el entrenador Brian Flores mandó un jugada sorpresa. Matt Haack cuando recibió el ovoide para acomodarle para que pateara Jason Sanders se echó a correr y alcanzó para los Dolphins la yarda que les faltaba.

Acto seguido Fitzpatrick formó su ofensiva en primer down para buscar el touchdown, y en lugar de ello fue derribado y el equipo perdió 10 yardas. En la jugada venidera, Fitzpatrick dio un pase profundo y fue interceptado en la línea de meta.

En esos momentos, el marcador estaba 14-9 a favor de los Dolphins y aún con un field goal le hubiese dado un colchón al equipo visitante para mantenerse con una ventaja de un touchdown que le hubiese permitido maniobrar mejor en el partido.

Por el contrario, los Dolphins no pudieron anotar y permitieron que los Bills se quedaran con el ovoide.

El cuarto periodo fue un estallido de los Bills y pese al esfuerzo descomunal de los Dolphins no hubo manera de contrarrestar esa abundante producción.

Apenas al minuto 10 de iniciado el cuarto final, el quarterback de los Bills Josh Allen dio un pase de 20 yardas a John Brown y luego el propio Allen corrió para la conversión y de esta manera el equipo de casa recuperó la punta y sacó una ventaja de tres puntos sobre su adversario.

Luego, Allen se conectó con Cole Beasley en un pase de tres yardas por la izquierda y se pusieron 24-14 a falta de 6:31 minutos para el pitazo final.

Las cosas se ponían cuesta arriba para los dirigidos por Flores, porque necesitaban un touchdown y un gol de campo para empatar.

Cuando quedaban solo 1:45 minutos en el reloj, en un corrida de 11 yardas llena de bravura, Fitzpatrick descontó 24-21.

Segundo después, los Dolphins se fueron por la desesperada, es decir buscar un onside kick, tiraron una patada corta y buscaron recuperar el ovoide. Ocurrió todo lo contrario. Sanders tiró corto y alto, Micah Hyde lo atrapó y retornó el ovoide 45 yardas para sellar la pizarra 31-21.

Los 10 puntos de diferencia en la pizarra no reflejaron la diferencia que hubo en la cancha. En todos los momentos, los Dolphins pelearon de igual a igual, hicieron sufrir a los Bills mucho más de lo esperado y si perdieron fueron en esos minutos de confusión al terminar el tercer periodo cuando el equipo de Miami no pudo anotar en una gran ofensiva y por el contrario terminó siendo interceptado.

Aquello cambió un poco el giro del partido, Le dio impulso a los de casa, y los visitantes sufrieron el impacto de ver que una de las acciones decisivas en el partido no pudieron completarla. Tuvieron, sin embargo, la grandeza de recuperarse, seguir luchando y poner en aprietos en muchos pasajes a los Bills.

Las estadísticas dicen mucho de la actuación del escuadrón de Miami en el New Era Field: por primera vez en la campaña superaron las 300 yardas totales y con 391 estuvieron muy cerca de pasar la 400, Fitzpatrick completó 23 de 35 pase para 282 yardas con un pase de TD otro anotado y una intercepción.

Mientras, los corredores estuvieron acertados: Mark Walton ganó 66 yardas en 14 acarreos, Kenyan Drake 21 en seis y Fitzpatrick 13 en seis.

Los recibidores de los Dolphins brillaron: Preston Williams, 82 yardas en seis atrapadas; Parker 55 en cinco; Allen Hurns 53 en tres; Mike Gesicki 41 en cuatro; Drake, 37 en tres; y Albert Wilson 22 en una.

El próximo 28 de octubre, los Dolphins viajarán a Pittsburgh para medirse a los Steelers.

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