Fútbol

Lo que tiene que cambiar el Real Madrid a una semana del Paris SG

Los jugadores del Real Madrid felicitan a Isco Alarcón (centro) tras anotar el gol de la ventaja 2-1 ante el Levante el 3 de febrero en el empate 2-2 por la liga española.
Los jugadores del Real Madrid felicitan a Isco Alarcón (centro) tras anotar el gol de la ventaja 2-1 ante el Levante el 3 de febrero en el empate 2-2 por la liga española. AP

Ponga la BBC, la IBC, la delantera que quiera, si el Real Madrid no arregla sus problemas defensivos, chao.

Cuando digo defensivos, no me refiero a los cuatro defensas, ni a los cuatro y el portero, o a los ocho con tareas más defensivas, me refiero a los once; y no solo en su campo, también en campo contrario.


El equipo de Zidane tiene que meterse en la cabeza que el fútbol tiene dos partes y que durante 90 minutos defender es tan importante como atacar y a veces hasta más.

Cuando se pierde el balón hay que apretar, presionar, reagruparse a toda velocidad y si no se recupera hay que retroceder, todos. Todos.

Vamos por partes. Los dos laterales no deben subir a la vez y siempre. Al menos uno debe quedarse para hacer la cobertura y cuando sube Marcelo, Ramos debe hacerle la cobertura y cuando va Carvajal, le toca Varane. Y el otro lateral o Casemiro a cerrar como cuarto defensa.

Ahora con Nacho en la ida, por la sanción a Cavajal, el Madrid probablemente pierda ataque, pero gane en defensa.

Igualmente no pueden cogerle la espalda con tanta facilidad como le hicieron a Ramos y Carvajal en el partido con el Levante, más cuando están ganando y queda poco. Si se vuelven a adelantar ante el PSG Neymar y Mbappe los matan.

Igual Kroos y Modric tienen que ayudar más en la contención, alternándose y juntándose un poco con Casemiro; pero del mismo modo, los tres necesitan la ayuda de los de arriba, para que tapen los avances de los laterales o la salida del contrario. Bale tiene más capacidad, pero cada vez menos vocación.


El Madrid se emborracha de felicidad cuando ataca, tocando y tocando el balón a ritmo de vals, como en los 70’, y todos los rivales lo esperan agazapados como un tigre para al menor descuido lanzarle el zarpazo mortal. Así le han empatado, así le han ganado.

Por otra parte no hace tanto daño, solo lo consigue cuando gana la línea de fondo, como este sábado lo hizo Benzema, el otro Marcelo, el otro Vázquez.

Ya Cristiano, a sus 33 recién cumplidos, no se fabrica los goles, ni se lo ceden para que los anote, tal vez porque ahora juega más adelantado y se marca solo. La BBC a dado señales de mejoría, pero por separado y solo señales.


Lo bueno es que ahora hay competencia, con Isco llamando a la puerta. Ojalá que Nacho, Kovacic y Ascencio también la derriben en su primera oportunidad.

El otro fútbol. Esta temporada ha brillado por su ausencia, ni garra, ni velocidad, ni entrega, ni deseo, ni gol al último minuto, ni ese factor H que hace falta para ganar.

Este es el mismo equipo que lo ganó todo, así que calidad tiene, y no juega mal. Le falta entrenar un par de cosas y automatizarlas, incluyendo su disparo a gol. Ante el PSG tiene un examen final y si cambia lo que no ha cambiado, debe pasar.

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