Fútbol

El nuevo emperador de la CONCACAF no baja la guardia

Bob Bradley, coach de Estados Unidos.
Bob Bradley, coach de Estados Unidos. EL NUEVO HERALD

El seleccionado de fútbol de Estados Unidos es llamado ahora el gigante de la CONCACAF, sin embargo, el entrenador Bob Bradley dijo en Miami que no se deja seducir por los cantos de sirena.

"Nunca creemos lo que dicen los demás de nosotros'', afirmó Bradley al final de una de las prácticas en la Capital del Sol con miras a las eliminatorias mundialistas, la Copa Confederaciones y la Copa de Oro. "Tomamos las cosas con calma cuando hablan bien e igualmente cuando hablan mal''.

Bradley considera que la razón por la cual la selección estadounidense se ha convertido en una potencia regional se debe al cuidado en los detalles y a la planificación.

"Nosotros ponemos mucha concentración en el trabajo'', manifestó. "En el 2007, nos pusimos como prioridad ganar la Copa de Oro, que da la clasificación a la Copa de las Confederaciones en Sudáfrica 2009 y así poder tener una experiencia invalorable del Mundial que se disputará en dicho país en el 2010''.

El progreso de la escuadra de las barras y las estrellas ha sido espectacular en los últimos 20 años. No solamente ha confrontado el liderazgo futbolístico de México, sino que en muchas ocasiones lo ha desplazado, como ocurrió en el Mundial de Japón-Corea del Sur 2002, en que lo eliminó en octavos de final y se ubicó como el séptimo mejor equipo del universo tras caer 1-0 ante Alemania en cuartos de final.

Desde 1990, EEUU ha participado de manera consecutiva en cinco mundiales, en cambio de 1930 a 1990 lo había hecho apenas en tres ocasiones. Los equipos de menores se han acostumbrado a clasificarse a los mundiales de su categoría, y de esta manera no hay problemas para el relevo generacional.

"En esta área estamos muy satisfechos como equipo'', comentó Bradley en una entrevista a la revista de la FIFA. "Tenemos una fuerte mezcla de jugadores jóvenes y experimentados. Siempre estimulamos a que los mayores asuman el papel de líderes y tomen más responsabilidad en guiar al grupo''.

Michael Bradley, el hijo del entrenador y uno de los goleadores del equipo y miembro de la nueva generación junto a Freddi Adu, también toma con perspectiva el indiscutible avance de la selección estadounidense.

"Es definitivo nuestro progreso'', manifestó Michael Bradley. "Si vemos cuántos jugadores de la selección están en Europa, concluimos que es algo muy positivo. La experiencia en el Mundial 2002 fue extraordinaria, pero el Alemania 2006 fue insatisfactoria, pese a que empatamos con Italia, que enventualmente sería el campeón del mundo, [EEUU fue eliminado en la primera ronda tras perder con Ghana]. Hemos jugado bien contra equipos muy fuertes durante los últimos años, pero sabemos que todavía no hemos llegado donde queremos y seguimos esforzándonos muy fuerte''.

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