Fútbol

Una prueba de fuego afronta Sudáfrica

DANIEL ALVES (centro), Robinho (izq.) y Kaká se entrenan con Brasil en Sudáfrica, mientras un aficionado muestra ayer sus entradas para la Copa Confederaciones, que empieza mañana.
DANIEL ALVES (centro), Robinho (izq.) y Kaká se entrenan con Brasil en Sudáfrica, mientras un aficionado muestra ayer sus entradas para la Copa Confederaciones, que empieza mañana. Associated Press

Anfitriona del Mundial dentro de exactamente un año, Sudáfrica tiene con la Copa Confederaciones la prueba con la que podrá examinar si el país sabrá acallar las dudas sobre su capacidad de organizar la máxima cita del fútbol.

Esta expectativa o ansiedad no se experimentó hace cuatro años con Alemania o cuando el Mundial se disputó por primera ocasión fuera de Europa y las Américas con la edición asiática de Corea del Sur-Japón 2002.

El Mundial del año que viene será el primero en Africa y aún en este momento el país sede no ha logrado sacudirse del escepticismo de que no podrá cumplir con sus responsabilidades, al extremo de hablarse que la FIFA debería tener un plan de contigencia para trasladar el torneo a un país europeo o Estados Unidos en el caso de un colapso de la organización.

"Hay que tenerle un poco de confianza a esta gente'', dijo ayer el presidente de la FIFA, Joseph Blatter.

La Copa Confederaciones, que arrancará mañana con el partido entre el local e Irak en el estadio Ellis Park de Johanesburgo y se jugará hasta el día 28 de este mes,precisará cómo están los sudafricanos.

Se trata de una prueba con una elevada carga de presión, en la que deberá demostrar que el transporte es el adecuado, que no hay preocuparse con la seguridad y que sus estadios estarán listos.

Ocho países intervienen en el "Festival de Campeones'', como se le llama también al certamen por reunir a los campeones de cada una de las seis confederaciones de la FIFA, más el último monarca mundial y el anfitrión.

España, Irak, Nueva Zelanda y Sudáfrica conforman el Grupo A, mientras Brasil, Italia, Estados Unidos y Egipto integran el B.

Cuatro ciudades albergan las sedes: Johanesburgo, Pretoria, Bloemfontein y Rustemburgo. El común denominador de las 4 es que se jugarán en estadios renovados.

El Mundial se disputará en 10 estadios y el director del comité organizador, Danny Jordaan, insistió esta semana que para octubre estará preparado para completar las obras en el último que falta. Se trata del Green Point en Ciudad del Cabo, demorado por cuestiones ambientales.

Pero hay temas que no dejan de causar cierta alarma. Uno es la red de transporte del país, considerado como incipiente y que no se daría abasto con la masa de aficionados del exterior que vendrá en un año.

Se acaba de completar el primer sistema integrado de transporte público, pero el gobierno demoró en ponerlo en funcionamiento debido al enojo de los conductores de los minibuses privados, que temen quedar en la quiebra.

La FIFA también se mostró anonadada por la floja promoción que se hecho de la Confederaciones, de la que sólo se han vendido dos tercios de las 640,000 entradas disponibles. Los organizadores ahora tratan desesperadamente de que empresas privadas adquieran paquetes masivos para sus empleados.

Este es un país pobre y el costo promedio de $10 no está al alcance de las mayorías. Pocos tienen acceso a la internet o poseen tarjetas de crédito para comprar los boletos.

Si acaso se pueden apreciar carteles y pancartas con la imagen del torneo, en contrastecon el cricket.

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