NBA

El Heat espera de todo menos cariño de parte de Shaquille O'Neal

Shaq batalla contra Yao Ming.
Shaq batalla contra Yao Ming.

Fanáticos del Heat de Miami, prepárense para lo peor. Estén conscientes de que el equipo va a ser presa del Supremo Dominador, del Gran Aristóteles, de Superman, del Diesel y del hombre que se esconde bajo todos esos nombres: Shaquille O'Neal.

El gigante enfrentará esta noche por primera vez a su antiguo equipo desde que dejará el calor húmedo de Miami por el calor seco del desierto de Arizona para vestir el uniforme de los Suns.

Ahora, como si fuera poco, se hace llamar el Gran Cactus y ese mote que el mismo se adjudicó no pudiera servir mejor para ilustrar cómo quedó la relación entre el Heat y O'Neal luego de tres años: llena de espinas.

En su partida a Phoenix, O'Neal dejó una estela de sinsabores, relaciones destruidas, habló horrores de Pat Riley y del cuerpo de médicos, a quienes acusó de no haberle ayudado a superar sus lesiones.

Por alguna razón, tal vez oscura, el actual O'Neal no tiene nada en común con aquel que apenas podía jugar en los últimos meses en que estuvo vinculado a Miami. Es como si quisiera demostrarle a todos, y en especial a Riley y a su organización, que todavía se mantiene en la élite, que puede dominar cuando quiere, cuando le da la gana.

Todo está a favor del gigante. Cuenta, entre otros, con magníficos compañeros en Amare Stoudemire y el canadiense Steve Nash, quienes esconden muchos de los errores que su lento cuerpo comete en una liga cada vez más rápida.

Miami, en cambio, se encuentra inmersa en un proceso de reconstrucción que aún no se sabe el rumbo que tomará. Ejemplo de ello fue el choque del miércoles en Portland, donde los Trail Blazers humillaron 106-68 al Heat.

Dicen, sin embargo, que el tiempo cura todas las heridas y con el tiempo se sabrá apreciar en toda su magnitud lo que significó Shaq para esta ciudad y para el desarrollo de Dwyane Wade, sobre todo con la conquista del título en el 2006.

Y el propio O'Neal habrá de reconocer que Miami le dio un nuevo aire a su carrera cuando todo el mundo pensaba que el Gran Aristóteles había quedado reducido al recuerdo de sus días de gloria en Los Angeles.

Pero eso será con tiempo, esta noche habrá de todo menos cariño.



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