NBA

Una rivalidad que no muere

Casi cuarenta años después de uno de los partidos de básquetbol más polémicos de la historia, Estados Unidos y Rusia se ven las caras el jueves en cuartos de final del Mundial de básquetbol, con el técnico norteamericano de los segundos, David Blatt, como testigo de excepción.

El actual director técnico de los rusos era un niño cuando se disputó aquel encuentro y, con 13 años, lloró desconsolado ante el televisor.

Con la Guerra Fría ya en el olvido, las relaciones entre los dos países han perdido la tensión de antaño, pero la rivalidad sigue conservándose tras sus duelos míticos en las canchas de básquet.

El 9 de septiembre de 1972, en los Juegos Olímpicos de Munich, el mundo asistió a uno de los episodios más claros de esta rivalidad, cuando los soviéticos consiguieron la primera derrota olímpica de los estadounidenses tras siete medallas de oro consecutivas.

El desenlace de aquel partido (51-50) estuvo marcado por tres últimos segundos de auténtica locura... y polémica.

Estados Unidos ha rechazado siempre recibir aquella medalla de plata, estimando que se les robó el triunfo, y el incidente ha inspirado varios libros y películas, que no han hecho sino alimentar la leyenda.

"Era un gran aficionado de básquet estadounidense y no sabía ni siquiera que el básquet europeo existía hasta ese partido'', cuenta Blatt, quien no imaginaba que algún día llegaría a ser entrenador de Rusia.

Derrotar a Estados Unidos, 38 años después de haber llorado por la derrota de Munich, no dejaría de ser una ironía del destino. "Tengo tendencia a ser realista, va a ser complicado porque los estadounidenses son grandes, agresivos, juegan duro y tienen hambre de victoria'', señaló.

Sobre el papel, los rusos parecen casi sin opciones, pero el básquet ha deparado históricamente un espacio para las sorpresas.

  Comentarios