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El Heat de Miami se queda sin su Rey

La noticia sacudió como huracán de fuerza cinco el sur de la Florida este viernes al mediodía. LeBron James decidía regresar con los Cavaliers de Cleveland poniendo fin a la era del Big Three con el Heat de Miami y dejando al equipo en una carrera frenética por una restructuración que deja muchas interrogantes sobre su futuro inmediato.

Esta vez el corazón pudo más que la cabeza. Cuando todas las señales indicaban que James se quedaría al menos otro año en Miami, el jugador puso las razones sentimentales por encima de las económicas, e incluso las deportivas, para regresar a su ciudad natal.

En una carta publicada por la página de internet de la revista Sports Ilustrated el ahora ex jugador del Heat expuso dichas razones.

“Tengo dos hijos, y mi mujer, Savannah, está embarazada de una niña. Empecé a pensar en lo que significaría que mi familia creciera en mi ciudad natal”, escribió James. “No me iba a ir de Miami a otros sitios excepto a Cleveland. Cuanto más tiempo pasaba, más pensaba que estaba acertando. Esto es lo que me hace feliz”.

Como se puede apreciar, ni las decisiones del entrenador, Erik Spoelstra, ni el plan de mantenimiento de Dwyane Wade, ni la salida de Mike Miller, ni siquiera la frustración de perder el último campeonato con San Antonio tuvieron que ver con su marcha, aunque es indudable que las mismas sí le afectaron.

La marcha de James, si bien era probable, tomó a muchas personas por sorpresa teniendo en cuenta de que el Heat era el único equipo que podía ofrecerle el máximo salario y el que estaba en mejor condición para formar un equipo que optara por el anillo con la firma de los mejores agentes libres.

Mientras, Cleveland le ofrecía tres talentosos jóvenes, menos dinero y defender los colores de una franquicia cuyo dueño lo llamó traidor y cobarde en una carta pública.

Ahora se une a Anderson Varejao, Kyrie Irving, Andrew Wiggins, Anthony Bennett, Tristan Thompsony Dion Waiters para luchar por un próximo campeonato, que él mismo reconoce será difícil de conseguir.

“Cuando me fui de Cleveland buscaba campeonatos, y ganamos dos. Pero ellos ya habían ganado uno antes”, expresó James. “Mi objetivo es ganar cuantos títulos pueda, pero sobre todo llevar un campeonato a Ohio. Solo soy un chico de Akron”.

Tal vez el panorama de futuro ofrecido por Pat Riley, presidente del Heat, el pasado miércoles no le convenció, o quizá la decisión ya estaba tomada en firme desde hacía algún tiempo

Al terminar la temporada James no se quitó la camiseta, pero si se desmarcó un poco del Heat. Luego se fue de vacaciones y, antes de que terminara el plazo, anunció que se marchaba a la agencia libre, desatando los rumores de su vuelta a Cleveland.

Lo mejor es que puso fin al novelón del verano, que tenía en ascuas principalmente a dos aficiones y que tenía prácticamente estancada a la agencia libre de la NBA.

Aunque era posible su partida, a muchos les causó sorpresa, incluyendo el propietario del Heat, Micky Arison.

“Estoy impactado y decepcionado por las noticias de hoy”, escribió Arison en cuenta de Twitter. “De todos modos nunca olvidaré lo que LeBron nos dio durante cuatro años. Gracias por los recuerdos, King James”.

Mientras, los aficionados del Heat estaban desconcertados con la noticia.

“No tengo palabras. Siento un vacío en el corazón y no creo que el Heat pueda llenar su falta”, dijo Silvia Rodríguez. “No entiendo cómo se puede ir con un propietario que habló tan mal que él”.

Aunque otros se mostraban más realistas.

“Su salida era esperada tras el fiasco del Heat en la última temporada. LeBron puso a Miami en el centro del básquetbol mundial y eso es de agradecer”, comentó Jaime Cabrera. “El equipo tiene ahora que renovarse con una mezcla de jugadores nuevos y de experiencia, dispuestos a venir a una de las mayores plazas del básquetbol de la nación”.

¿Y ahora qué?

El Heat ya está poniendo en marcha un Plan B.

“Durante los últimos 19 años, desde que Micky y yo nos unimos, el Heat de Miami siempre ha sido una organización de primer nivel, hemos ganado múltiples campeonatos y hemos competido por muchos otros’’, enfatizó Riley. “Micky, Erik y yo seguimos comprometidos a hacer lo posible para ganar y competir por más campeonatos en los próximos años. Hemos probado que podemos hacerlo y lo haremos de nuevo’’.

Según varias fuentes, Chris Bosh, quien se encuentra de vacaciones en Ghana, ha aceptado un pacto por cinco temporadas y $118 millones para regresar con el Heat y se esperaban acuerdos menos prolongados con Dwyane Wade y Udonis Haslem, quienes están muy cerca de compromisos con el único equipo que han conocido en sus carreras profesionales.

Mantener a Bosh forma parte del plan de reacción inmediata de Miami después de enterarse que James se iba. La pasada temporada fue al Juego de Estrellas, a la vez que promedió 16.2 puntos con una efectividad de 52% por partido la temporada pasada.

Luego Riley –quien se ha reunido con los agentes de Luol Deng– intentará traer algo más de talento para maquillar la partida del mejor jugador del mundo y, como aprendió la lección de la pasada final, tratará de formar un conjunto donde prime el juego colectivo sobre las individualidades.

Aunque el Heat tiene todo el dinero posible a su disposición, será imposible convencer a un Carmelo Anthony, o un Pau Gasol, pero sí pueden sorprender con Lance Stephenson, Trevor Ariza, Caron Butler o Jameer Nelson.

También pudieran interesarse por Eric Bledsoe, Marvin Williams, e incluso por Kirk Hinrich o Vince Carter.

Por lo pronto solo queda darle las gracias a James por sus cuatro años de alegría a Miami y que su marcha no eclipse los buenos modales.

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