Olimpiadas

China supera a Estados Unidos en el oro olímpico pese a las proezas de Phelps

Estados Unidos, pese a contar con un elenco de nadadores de lujo, que sumaron tres oros este martes en los Juegos Olímpicos de Pekín-2008, incluido el tercero de su estrella Michael Phelps, no pudo acercarse en el medallero a China, que mantiene su ventaja.

Michael Phelps volvió a ser el protagonista de la jornada ganando la final de 200 metros libres, su tercer oro, con plusmarca mundial incluida (1:42.96), en su intento de lograr el récord de ocho títulos en unos Juegos, para mejorar el de siete preseas doradas de su compatriota Mark Spitz en Múnich-72.

Los oros logrados por Michael Phelps en 200 metros libres, Aaron Peirsol en 100 metros espalda, también con récord mundial incluido (52.54), y Natalie Coughlin en esta última especialidad en categoría femenina, permitieron a Estados Unidos acercarse momentáneamente a China en el medallero.

Esos tres títulos y uno más de Walton Eller, en doble trap de tiro, parecían recortar la desventaja con el gigante asiático, que la víspera triplicaba en títulos a los norteamericanos (9 contra 3).

Pero el dominio estadounidense en la natación se vio enjugado con los triunfos chinos en disciplinas de menos reputación, pero que en la suma total cuentan lo mismo, como clavados, esgrima, halterofilia o gimnasia masculina por equipos, ésta sí más prestigiosa.

Debido a ello, China mantuvo la ventaja de seis medallas de oro de la jornada anterior respecto a Estados Unidos (13 contra 7), aunque los norteamericanos superan ya a los asiáticos en el número total de preseas (22 a 20).

Pero el dominio chino en el medallero no puede difuminar la figura de un Phelps que continúa con el triunfo en 200 metros libres su carrera hacia los ocho oros en Pekín, después de haber ganado los 400 metros estilos el domingo y el relevo 4x100m libre el lunes, ambos también con récords mundiales.

Phelps igualó con su tercer triunfo a sus compatriotas Mark Spitz y Matt Biondi en el segundo puesto de la tabla de medallistas en natación, con 11 preseas de todos los colores cada uno.

En la clasificación de medallas de oro, existe un quíntuple empate en nueve triunfos entre Phelps, Spitz y la soviética Larissa Latynina, así como los atletas Paavo Nurmi y Carl Lewis.

Si Phelps obtiene otra medalla de oro en las cinco pruebas que le restan, se convertirá en el más laureado de la historia olímpica con diez títulos, aunque no podrá superar el récord de Latynina de 18 preseas, ya que el norteamericano sólo puede llegar a 16.

"Estar junto a esos nombres, en la historia olímpica, es un logro fantástico'', dijo Phelps.

Pero si el 'tiburón' de Baltimore acumula logros sin darse descanso, los deportistas latinoamericanos lo hacen de forma pausada y espaciada.

México consiguió su primer metal en los Juegos de Pekín-2008, gracias al bronce de Paola Espinosa y Tatiana Ortiz en la prueba de clavados sincronizados desde plataforma de diez metros, mientras que el brasileño Camilo Tiago también subió al tercer escalón del podio en la categoría de 81 kilos de judo.

Esa modesta cosecha se antoja minúscula ante los logros incesantes de las dos mayores portencias deportivas de la actualidad.

Pero la alegría deportiva del país organizador de los Juegos se vio en parte empañada con la aparición de informaciones respecto al engaño con el que el país asiático envolvió la grandiosa ceremonia de apertura el pasado viernes.

Empiezan a surgir detalles de algunas 'travesuras' de los organizadores chinos en forma de falsificación, como que la niña cantante no lo era o que se emitieron imágenes trucadas de fuegos artificiales.

El director musical de la ceremonia admitió que la niña que supuestamente entonó la ‘‘Oda a la Patria'' en realidad cantaba en 'play-back' porque la verdadera intérprete no era lo bastante guapa como para representar a su país ante todo el mundo.

Los organizadores tuvieron que admitir también que el programa televisado de la ceremonia incluía algunas imágenes de fuegos artificiales grabadas de antemano y editadas. No es oro todo lo que reluce.

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