Olimpiadas

Phelps hace tambalear los récords

China organizó los Juegos Olímpicos, pero Michael Phelps los ha hecho grandes.

Cuando pasen los años el mundo no recordará la majestuosidad de Pekín, sino el dominio de un hombre que ayer sumó su sexta presea dorada y se reafirmó como el mejor nadador de todos los tiempos.

El estadounidense dio un paso más hacia los ocho oros al dominar los 200 metros estilos e imponer récord del mundo (01:54.23), otra vez con una clara ventaja sobre sus rivales, y opacó con su registro el inicio de las esperadas pruebas del atletismo en el Nido del Pájaro.

No, por el momento la atención sigue concentrada en el Cubo de Agua y en seguir las brazadas de un fuera de serie que apenas pronuncia palabra cuando se le dice que su misión imposible cada vez es más real.

Phelps disputará su próxima final el sábado en 100 metros mariposa, concluirá su competición el domingo con la final del relevos 4x100 m estilos.

Esta vez, se impuso batiendo el récord del orbe por delante del húngaro Laszlo Cseh (1:56.52, plusmarca europea) y del también estadounidense Ryan Lochte (1:56.53).

"Lo que diferencia a Phelps del resto es su capacidad de resistencia'', reconoció Cseh. "Es capaz de nadar muchas carreras y parece no cansarse''.

Un poco más tarde el Chico de Baltimore regresó a la piscina para disputar la semifinal de 100 metros mariposa, donde obtuvo el segundo lugar.

"Es el símbolo de los juegos'', afirmo el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge. "La meta de lograr más medallas que Mark Spitz es algo tremendo. Mantiene la atención del público. Todos están pendientes de él''.

Si los Juegos de Munich 1972 son asociados al nombre de Spitz, los de Pekín están atados para siempre al de Phelps, quien ha rebasado los confines de las piscinas para convertirse en una leyenda.

"Los Juegos Olímpicos se nutren de superhéroes'', agregó Rogge. "Está Jesse Owens, Paavo Nurmi, Carl Lewis y ahora Phelps. Y eso es lo que necesitamos''.

En lo que va de carrera, Phelps ha ganado 37 oros en todos los torneos que ha participado, 11 de ellos en Juegos Olímpicos, pero con dos más se ubicaría en un sitio al que nadie ha podido llegar.

Y pensar que todo comenzó con una enfermedad.

A los siete años, Phelps fue diagnosticado con el síndrome de déficit de atención a causa de su hiperactividad y eso llevó a su familia a matricularlo en natación para que quemara esas energías siempre en ebullición.

Tan rápida fue su evolución que a los 15 ya formaba parte del equipo olímpico para los Juegos de Sidney y el resto es historia conocida.

Con el título de mejor nadador de todos los tiempos, la pregunta que todos se hacen ahora aquí es si Phelps merece ser considerado el más grande deportista olímpico de los juegos modernos.

Owens, Lewis...tal vez la actualidad juegue una mala pasada a los críticos, pero a medida que pase el tiempo el mundo podrá calibrar mejor la hazaña de este muchacho de Baltimore que comenzó a nadar para gastar una energías sobrantes.



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