Olimpiadas

Saladino da a Panamá el primer oro en su historia

Irving Saladino
Irving Saladino

A duras penas pudo Irving Saladino clasificar a la final del salto largo, pero una vez allí volvió a ser el atleta seguro y certero que ha dominado la prueba a su antojo durante los últimos años.

El campeón mundial de Osaka 2007 sólo necesitó de un salta de 8,34 para levantar en lo más alto del Nido del Pájaro la bandera panameña por primera vez en la historia entre los ganadores de Juegos Olímpicos.

"Más que nada yo pensaba en Panamá y en lo que esa medalla representaría para el país'', comentó Saladino, que terminó por encima del sudafricano Khotso Mokoena y al cubano Ibrahim Camejo. "No quería que se me escapara, tenía que asegurarla de cualquier modo''.

No por casualidad uno de los primeros que corrió a saludar al canalero fue el legendario Roberto "Mano de Piedra'' Durán, quien vino a Pekín a darle aliento a su paisano.

Uno de los grandes campeones de boxeo de todos los tiempos y posiblemente el atleta más reconocido en su patria, Durán comentó que lo menos que podía hacer era darle apoyo a Saladino en su búsqueda del oro.

"Irving tiene a toda Panamá detrás de él y esto lo van a celebrar en grande'', afirmó Durán. "Se merece este oro. Luchó mucho para llegar a este momento. El es un grande también''.

Saladino confesó que Durán le había dicho que "mira Irving, si tu ganas una medalla de oro, vas a ser tan querido y tan famoso como yo en Panamá''.

Palabras que sonaron a medalla en los oídos de Saladino, primer ganador de una presea de cualquier color para su país desde los Juegos de Londres 1948, cuando Lloyd LaBeach obtuvo bronces en los 100 y 200 metros.

En las rondas de clasificacion, Saladino había fallado en sus primeros intentos de rebasar la marca mínima de 8,07 y sólo lo logró en su último intento, abriendo puertas a las dudas sobre su estado físico.

Días antes, el contingente latinoamericano había visto con pena el fracaso del dominicano Félix Sánchez, quien no estaba recuperado del todo de una lesión y al que le afectó mucho la muerte de su abuela justo cuando se preparaba a competir.

En esta ocasión, Saladino no afrontó problemas para establecerse como el mejor saltador entre el grupo de finalistas, aunque reconoció que no estuvo a la altura de sus resultados internacionales.

"De verdad no estoy conforme con lo que hice'', exclamó Saladino. "Esto es como el fútbol, se gana 1-0 y se puede ser el campeón mundial. Eso fue lo que me pasó a mí. No habré jugado bien, pero gané el partido''.

Después de todo, el panameño nunca ha ocultado que su meta superior es romper la marca de 8,95 que permanece en manos de Mike Powell desde 1991, cuando quedó atrás el récord del legendario Bob Beamon.

"Soy joven y fuerte, así que me prepararé con todo para ir contra ese récord'', agregó Saladino. "A lo mejor necesito nueve metros..., pero no voy a preocuparme por eso ahora. Soy campeón olímpico y eso no me lo quita nadie''.

Pero al menos el cubano Camejo le ha lanzado una advertencia.

"Que disfrute Saladino este año'', afirmó el antillano que clavó los pinchos a una distancia de 8,20. "He pagado caro algunos problemas de concentración, pero eso se va a acabar en el futuro. Saladino y todos los demás tendrán que cuidarse de mí''.

Poco antes de que Saladino se consagrara, la cubana Yarelys Barrios ganó la medalla de plata en lanzamiento del disco, donde la la estadounidense Stephanie Brown-Trafton se coronó como reina de la prueba.

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