Olimpiadas

María del Rosario le da el oro a México

El Oro de Maria del Rosario Espinoza, se añade al ganado hace tres días por su compatriota Guillermo Pérez en la división de 58 kilos.
El Oro de Maria del Rosario Espinoza, se añade al ganado hace tres días por su compatriota Guillermo Pérez en la división de 58 kilos. AP

Cuando México decidio poner la bandera de su delagación en manos de María del Rosario Espinoza no fue pura casualidad, sino el afianzamiento de la esperanza en el posible oro de su mejor deportista.

"Siento una alegría especial, porque los dos oros de mi país los haya dado el taekwondo'', afirmó Espinoza.


La actual campeona del mundo respondió a esa confianza con una actuación sobresaliento que le regaló a su país el segundo oro olímpico de los Juegos de Pekín en la división de los 67 kilos.

"Casi no puedo hablar de la alegría'', afirmó Espinosa. "Tener esta medalla de oro entre las manos es un tesoro que le dedico a mi pueblo, a mi gente, y a mi equipo. Sin el apoyo de mis compañeros no habría llegado hasta aquí''.

Campeona mundial y panamericana, la sinaloense se colgó el único oro que le faltaba al derrotar con 3-1 con un derroche de técnica y fuerza a la noruega de origen asiático Nina Solhein por 3-1.

En las semifinales, Espinoza superó sin grandes contratiempos a la británica Sarah Stevenson, en cuartos de final a la sueca Karolina Kedzierska, y en su primer combate del día a la tunecina Khaoula Ben Hamza.

"Traté de disfrutar cada combate y me propuse a pensar que cada uno era una final donde tenía que dar todo mi corazón, sacar la lucha, la garra, sabiendo todo el esfuerzo que había puesto, que esto era para lo que había entrenado para esto, para ser campeona olímpica'', expresó la azteca.

Este oro se añade al ganado hace tres días por su compatriota Guillermo Pérez en la división de 58 kilos, lo que convierte al taekwondo en el principal sostén de los mexicanos en estos Juegos Olímpicos.

Esta arte marcial nacida en Surcorea volvió a entregarle dos metales a México por segundos juegos consecutivos, ya que en Atenas 2004, Oscar Salazar obtuvo plata y su hermana Iridia se fue con un bronce.

Como si fuera poco, México conquistó dos medallas doradas en una misma cita desde que en Los Angeles 1984 Ernesto Canto y Raúl González, fueron los triunfadores en las marchas de 20 y 50 kilómetros, respectivamente.

"Siento una alegría especial, porque los dos oros de mi país los haya dado el taekwondo'', afirmó Espinoza. "Cuando Guillermo ganó, eso fue una gran motivación. Fue como una llamada de atención, de que el oro era posible''.

Uno de los primeros en felicitar a Espinosa vía telefónica fue el presidente mexicano, Felipe Calderón, mientras que de su natal Sinaloa se produjo una avalancha de mensajes de aliento.

Si antes de subir a lo más alto del podio ya Espinoza era comparada con la legendaria corredora Ana Guevara, el triunfo en Pekín le confiere una nueva dimensión y la convierte en una heroina.

"No veo la hora de regresar y abrazar a mi gente'', indicó la muchacha, de apenas 20 años. "Mi familia ha sido la fuerza que me ha impulsado adelante. Espero poder darle mucha más gloria a México. Esto apenas comienza''.



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