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Chica cubanoamericana se abre paso entre la flor y nata del Judo Mundial

ANGELICA DELGADO durante un entrenamiento en Miami.
ANGELICA DELGADO durante un entrenamiento en Miami. hgabino@elnuevoherald.com

A otros podrá parecerle un número lejano, pero Angélica Delgado sabe mejor que nadie lo importante que es el 10 dentro del ranking mundial de judo. La deportista cubanoamericana ahora sí puede decir que se encuentra en la élite de su deporte, entre lo que más vale y brilla de su arte marcial.

Delgado estaba esperando desde hacía rato por esto momento en que la Federación Internacional de Judo diera a conocer los puestos en las diferentes divisiones, y cuando vio el 10 al lado de su nombre en la división de los 52 kilogramos, no pudo evitar una sensación de alegría.

"Nadie imagina el esfuerzo diario para llegar a este puesto'', apuntó la chica de 26 años. "Esta temporada la comencé muy bien y espero llegar en óptima forma al campeonato del mundo que será en unos meses. Ahora estoy número 10, pero mi meta es segur subiendo en la clasificación''.

La nueva campaña de Judo marca también el inicio de un nuevo ciclo olímpico que debe culminar en los Juegos de Tokio 2020, que significaría la segunda experiencia en esta clase de cita para la chica nacida en Miami.

Todavía no ha olvidado su breve paso por los Juegos de Río 2016, cuando fue eliminada en su primera presentación, pero Delgado confía que cuando llegue el momento en la capital japonesa, todo será distinto.

"Ahora me siento más madura y segura de lo que quiero y hacia donde voy'', agregó Delgado, cuyo padre Miguel practicó el Judo en la Isla y le inculcó el amor por el deporte de las llaves y las proyecciones desde muy temprana edad. "Siento que estoy entrando en mis mejores años. Y eso es algo que refleja el ranking''.

Ciertamente, el crecimiento de Delgado sobre el tatami es palpable, desde que acudiera a las Olimpiadas de Londres 2012 como parte del equipo de entrenamiento, hasta su paso por Río de Janeiro y lo que espera alcanzar en Tokio.

Se dice fácil, pero en el camino han quedado muchos años de intenso trabajo y dedicación, pues como ella misma recuerda no era una de esas niñas que son vistas como atletas naturales, y siempre sostenía una larga batalla interna para bajar de peso y formar los músculos de su cuerpo.

Como si fuera poco, Delgado vive de avión en avión, de torneo en torneo, compitiendo en una ciudad y despertando en otra. Su pasaporte es un muestrario de cuños de las aduanas del mundo y en lo que va del 2015 a la fecha ha recorrido buena parte de Sudamérica y Europa, para no mencionar Marruecos.

Cuando está en Miami, maneja 52 millas diarias al centro de alto rendimiento de la Federación Nacional de Judo en Coral Springs o se prepara físicamente en el Laboratorio Deportivo Elite Athletes Performance.

"La gente piensa que la vida de un deportista olímpico en un país desarrollado es suave y no es así”, explica Delgado. “Hay que estar en lo alto para recibir patrocinios, premios en metálico. Hay historias de atletas de este país que para llegar a una olimpiada se han endeudado, pero es que ese sueño de ganar una medalla es muy fuerte”.

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