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Ana Ivanovic vuelve a sonreír

ANA IVANOVIC sonríe mientras luego de una acción ante la china Zheng Jie, a quien venció el miércoles pasado en una de las rondas previas del torneo.
ANA IVANOVIC sonríe mientras luego de una acción ante la china Zheng Jie, a quien venció el miércoles pasado en una de las rondas previas del torneo. Associated Press

Ana Ivanovic lamenta que el concentrarse en el Abierto de Estados Unidos le haya restado tiempo para la lectura del libro que pone fin a la serie de novelas de misterio de Stieg Larsson.

Tampoco es algo que enfade a la serbia: su avance a los octavos de final del Abierto de Estados Unidos es una señal que está en camino de recuperar el nivel que en el 2008 le permitió consagrarse campeona del Abierto de Francia y brevemente encabezar el ránking femenino.

Por culpa de lesiones y altibajos en su juego durante los últimos dos años, Ivanovic llegó a caer hasta el puesto 65 en julio, su peor ránking en cinco temporadas.

La clave para Ivanovic es que el hilvanar triunfos le ha permitido tomar confianza y enterrar sus dudas.

"Duele cuando pierdes tantos partidos. Ves que los resultados no se compaginan con el esfuerzo que das en los entrenamientos'', comentó.

"Han sido momentos duros. Ahora estoy contenta, no me dejé caer en esos momentos y seguí peleando y trabajando duro'', señaló.

Ivanovic dice que se identifica con uno de los personajes de los libros de Larrson. Se trata de Lisbeth Salander por desafiar a la autoridad.

"A veces soy muy terca. Eso es un poquito irritante para mis entrenadores'', dijo. "Pero, bueno, tienen que saber lidiar con mi parte mala''.

Dice que apenas ha leído 50 páginas del último tomo, metida de lleno en el certamen.

El repunte reciente de Ivanovic, que incluye avanzar a las semifinales del torneo de Cincinnati el mes pasado, le tiene en el puesto 40 y podría escalar más si el domingo derrota a su amiga Kim Clijsters, la defensora del título.

"Cuando estaba pasándola mal, ella me mandaba mensajes de texto. Me apoyo mucho'', destacó Ivanovic. "Es algo que realmente no se ve y es lindo. Son en esos momentos que te das cuentas de quienes son tus amigos''.

  Se dicen tantas cosas del estilo de juego de Rafael Nadal, fundamentalmente su agresividad para golpear desde el fondo y su inagotable oficio para pelear cada punto.

¿Y el saque? Bien, gracias. Pero esto ha empezado a cambiar y tal vez marque la diferencia para conducir al español a su primer título del Abierto de Estados Unidos, el único que le falta para completar el Grand Slam.

En su victoria ante el uzbeco Denis Istomin el viernes, Nadal levantó las siete bolas de quiebre que afrontó, inclusive remontando situaciones de 0-40. Tras dos partidos, el número del mundo aún no ha perdido un servicio.

"Toda mi vida he trabajado para mejorar mi saque'', señaló. "Desde un par de días empecé a sentirme bien con mi saque''.

Para medir la potencia del saque de Nadal en el cemento de Flushing Meadows, basta indicar que el mismo frecuentemente roza los 210 kilómetros por hora (130 millas).

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