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Tras la tragedia de Jacksonville: Los e-sports, víctimas de una violencia inexplicable

David Bennett Katz.
David Bennett Katz.

Por desgracia los deportes, al igual que otros eventos como conciertos o fiestas, nunca han estado exentos de violencia extrema, pero resulta muy difícil de comprender que la misma haya llegado a estos videojuegos conocidos como los e-sports.

Este domingo tres personas murieron y otras 11 resultaron heridas cuando uno de los jugadores abrió fuego para luego quitarse la vida en un torneo en un centro comercial en Jacksonville, Florida.

El tirador David Katz, de 24 años, vino desde Baltimore a participar en la serie de campeonato del videojuego Madden NFL 19 de EA Sports este domingo, pero todo terminó en tragedia.

El joven les disparó fatalmente a dos jugadores y luego continuó disparando a los presentes, presuntamente jugadores también. Luego salió del local y se disparó mortalmente.

Las otras víctimas mortales fueron identificadas como Elijah Clayton, de 22 años, al que disparó primero, y Taylor Robertson, de 28, ambos jugadores de videojuegos competitivos también, muy queridos en su ambiente y a los que Katz ya conocía, aunque no fueron ninguno de los dos que le ganaron ese fin de semana.

¿Qué motivó a este muchacho a cometer semejante atrocidad?

Aparentemente la frustración al quedar eliminado en las rondas previas. Sin embargo, todos los días los jugadores de cualquier evento quedan eliminados como esencia de la competencia y no por ello el perdedor agarra una pistola y la emprende a tiros contra los ganadores.

Mas que en este caso hay premeditación, pues según las autoridades Katz había comprado dos pistolas legalmente en Maryland poco antes de viajar a Jacksonville para participar en el evento celebrado en el local llamado Chicago Pizza, en el centro comercial The Landing.

Lo peor es que ahora muchos han levantado la voz en contra de los videojuegos, incluyendo los llamados e-sports, donde se encuentra este juego de football llamado Madden, que para nada es violento.

De hecho en un video que circula por las redes se ve al propio Katz, conocido en ese mundo como “Bread” (Pan), como un chico muy normal cuando ganó un torneo de Madden en el 2017, en la etapa de Buffalo, N.Y.

“Acabo de tener una jugada afortunada, ganar obviamente era el objetivo”, dijo Bread. “Me alegré de haber podido jugar un buen juego y tener la suerte de estar en la cima”.

Sin embargo, el muchacho tenía un historial de enfermedades mentales. Según la información de Associated Press llegó incluso a ser hospitalizado dos veces por ello y le recetaron medicamentos antipsicóticos y antidepresivos cuando era un adolescente en el 2007.

Four people are dead and 11 are wounded after gunshots rang out at a video game tournament in Jacksonville Sunday morning, reports say.

Igualmente Katz era un consumidor obsesivo de los videojuegos, a veces en detrimento de su asistencia a la escuela o su higiene personal. Su madre Elizabeth Katz varias veces se veía obligada a confiscar su equipo de juego y tuvo que llamar al 911 acusando a su hijo de agredirla para recuperar el cable de televisión.

Aunque se desconocen las causas, no hay dudas que el chico presentaba un desequilibrio mental, que incluso pudo haber tenido que ver con la separación de sus padres. Sí era un jugador compulsivo, pero de ahí a echarle la culpa a un videojuego va un mundo.

Tal vez los videosjuegos fueron su refugio, tal vez los padres no supieron canalizar esta situación, pero tampoco es nada muy fuera de lo común.

Hoy son millones de chicos los que juegan y disfrutan a diario los llamados e-sports, tanto es así que amenazan con desplazar a los deportes tradicionales.

Una generación completa es aficionada a los e-sports, llenando las líneas y arenas, como el Staple Center, por todo el mundo. Eso no se puede ignorar, y si bien no es malo, tampoco es bueno, lo que hay que aprender a manejarlo y a canalizar las emociones.

Igualmente el perder hay que enfocarlo como lo difícil que resulta salir vencedor, que no siempre se gana; pero que sí existe la oportunidad de volver a intentarlo, de alcanzar la cima con esfuerzo y trabajo duro, y aprovechar el momento para enseñarles a mantener el control.

Lo ocurrido este domingo en Jacksonville ha sido un hecho aislado y es una pena, pero como toda desgracia ayuda a sacar a la luz un tema complejo y a reflexionar. Si bien la culpa no la tiene la pistola, mucho menos un videojuego.

Siga a Pedro González en Twitter: @PedroJulio59

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