Otros Deportes

Profundamente...Mi vida, leyenda del submarinismo cubano se sumerge en la escritura

Jorge Mario García se sumerge en la escritura

Jorge Mario García descubrió que nada lo haría más feliz en la vida que vivir lo más posible en ese silencio temible y eterno que nace de las profundidades.
Up Next
Jorge Mario García descubrió que nada lo haría más feliz en la vida que vivir lo más posible en ese silencio temible y eterno que nace de las profundidades.

Jorge Mario García nunca imaginó que sería más difícil sumergirse en la escritura que en lo más oscuro del mar. “Profundamente…Mi vida’’ es el fruto de muchas horas de pescar palabras y recuerdos hasta convertirlos en un libro muy personal.

La obra, que ya se puede adquirir en Amazon, es un compendio de historias donde se entrelazan el Jorge Mario que impone nueve récords mundiales de submarinismo y al que le ocurren eventos de todo tipo fuera del agua, aunque está la circunstancia de la isla y del mar por todas partes.

Aquí están sus logros y sus problemas, la rivalidad que definiera una época con otro grande como Pipín Ferraras, un rapto que le cambio la vida y, especialmente, el deseo de crecer sobre las dificultades, sobre lo imposible, esa palabra que, según Muhammad Alí, solo tiene un carácter temporal para el que nunca se rinde.

¿Qué te motiva a escribir este libro?

“Como dijo Martí: hay que sembrar un árbol, tener un hijo y me faltaba escribir un libro. Lo hice para llegar a una generación de personas de mi edad, e incluso más joven, que han tenido problemas graves de salud, que la han rebasado desde el punto de vista médico pero no del psíquico, y creen que no puede vivir con calidad, y sí se puede hacer’’.

¿Qué les dices a ellos?

“Yo soy ejemplo de que sí se puede. Hacen falta cosas como la voluntad, el tesón, las ganas de seguir luchando, porque la gente se cansa de luchar. No hay que ser campeón de nada, hay que ser campeón de la vida’’.

¿Cuál es tu historia?

“Desde hace más de 20 años choqué con la diabetes y me dijeron que no podía bucear. Pero me impuse y logré los récords mundiales. Hace un tiempo en el mar sentí un dolor en el pecho. Pensé que era algo muscular de cargar el fusil de pesca y era que me estaba dando un infarto, y seguí pescando dos horas más con ese dolor’’.

Te salvaste de milagro.

“Después de navegar yo solo, de haberme desmayado media hora y recuperarme a duras penas, en la orilla me estaban esperando mi esposa y los paramédicos. Me operaron durante ocho horas. Cuando abrí los ojos mi primera pregunta a la médico fue: ¿puedo seguir pescando submarino? Tres meses después ya estaba de nuevo en el mar’’.

¿Qué sorprenderá al lector de este libro?

“Son anécdotas de mi vida. Mi primer contacto con el mar en Varadero y me enamore de él perdidamente, ha sido el amor de mi vida. Mis inicios en la pesca submarino, mis encuentros con tiburones. Cuento cosas de mi vida, las confrontaciones con mi padre, problemas que tuve en Cuba’’.

¿Y la historia de tus récords?

“Todo está ahí, el primer torneo ganado, el primer récord mundial, las dificultades que pasé para abrirme camino en Cuba. Mis recorridos por el mundo, compitiendo, dando clases. Yo hice récord del mundo a los 37 años, cuando todos se retiran. Y estuve hasta los 44 años. Empecé a competir porque en Cuba prohibieron la pesca submarina’’.

Muchos recuerdan tu rivalidad con Pipín Ferraras.

“Fueron tiempos duros, porque Pipín había sido amigo mío y cuando él hizo sus récords mundiales medio que se peleó conmigo. Eso me dio más impulso para querer romper sus marcas. Me molestaba que siendo amigo mío, en vez de haber ayudado, puso traspiés. Después volvimos a ser amigos con los años’’.

Quizá esa rivalidad los hizo más grandes a los dos.

“Impuse nueve récords mundiales y casi siempre era por encima de alguno de Pipín. Competíamos para superarnos’’.

¿Por qué vienes a Estados Unidos?

“Porque me raptaron a mis hijos. No te voy a hacer el cuento para que lo leas en el libro. No me arrepiento, porque encontré una vida diferente aquí y he podido realizar algunos sueños que en Cuba me hubieran costado muchos más trabajos. Aquí llevo ya 14 años en el país de la libertad. Si luchas, lo logras. Vine con 54 años y no me arrepiento’’.

UNA VIDA EN EL MAR

Jorge Mario García creyó que nunca más sentiría algo igual al momento en que vio el mar en Varadero por primera vez en su vida, pero cuando realizó su inmersión inicial con la única ayuda del oxígeno acumulado en sus pulmones, entonces descubrió que nada lo haría más feliz que vivir lo más posible en ese silencio temible y eterno que nace de las profundidades.

Hoy conserva la misma devoción por esos lugares remotos del mar que, décadas atrás, le convirtieran en uno de los deportistas más laureados de Cuba y el mundo. En sus momentos de gloria llegó a romper varios récords de inmersión y de apnea en reposo, y junto a Francisco “Pipín’‘ Ferraras alcanzó el estatus de celebridad.

Lo irónico es que se vio empujado a practicar la inmersión debido a una prohibición gubernamental. El entonces joven sumaba ya varios campeonatos de pesca submarina en la isla y títulos internacionales cuando un buen día la dirigencia del país decidió en 1977, de golpe y plumazo, suprimir esa modalidad deportiva que durante siglos se había practicado de una forma u otra.

Confrontado con la realidad de verse privado no sólo de su pasión sino de una forma de vivir, buscó a toda costa la manera de seguir vinculado al mar y a los 37 años, una edad en la cual la mayoría de los deportistas contemplan el retiro o están ya fuera de acción, decidió probar suerte en la inmersión, algo que sólo era conocido por algunos pocos enterados en el tema.

En 1989 estableció su primera marca en apnea. En su mejor momento llegó a aguantar en reposo 6.32 minutos y poco después bajaba, únicamente con traje especial, a 74 metros -unos 255 pies. Hoy todos sus números han sido superados. En esa época, sin embargo, se le miraba como un superdotado, como un ser fuera de lo común, especialmente en una sociedad donde lo común está a la orden del día.

Nada mal para un chico que nació tan lejos del mar como en pleno centro de Camagüey y que a los 25 años le diagnosticaron una diabetes rabiosa que amenazó con arrebatarle todas sus esperanzas de ser un deportista. Cuando le dijeron que no podría practicar más nada relacionado con el agua, tomó la decisión de cambiar de cambiar de médico en médico hasta que encontró uno que le ayudó a sobrevivir con la enfermedad sin abandonar lo que más quería.

Pero luego Ferraras abandonó el país y García se retiró y se fue a vivir a Italia. Sin la presencia de ambos y sin apoyo oficial, la inmersión -que nunca alcanzó reconocimiento olímpico- cayó en el olvido. Como muchos cubanos, Gacía se radicó en Miami para estar junto a sus hijos.

Como ha sucedido en toda su vida, desde que llegó se dio a la tarea de volver al mar y fundó una academia de pesca submarina sin balones de oxígeno llamada Miamibluediving que celebra torneos anuales de esa especialidad. El mismo asegura que, pase lo que pase y hasta el día de su último respiro, siempre estará dispuesto a descender en busca de esa paz interior que sólo conocen los elegidos de las profundidades.

Para más información: 786-291-6369

www.miamibluediving.com

  Comentarios