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Lo que sabemos de esos seres llamados millennials

La agencia de publicidad Candeo Creative es una de las que se dedica a publicitar productos y tendencias dirigidas a los ‘millennials’.
La agencia de publicidad Candeo Creative es una de las que se dedica a publicitar productos y tendencias dirigidas a los ‘millennials’. AP

Hoy se utiliza bastante, pero la primera vez que escuché la palabra millennials me quedé perplejo. No fue en un lugar cualquiera sino en una prestigiosa empresa.

“Este producto no está captando la atención de los millennials”, dijo así en inglés y sin vergüenza su mánager general.

Hoy todos repiten lo mismo, aunque en lugar de “producto” utilicen la palabra película, canción, programa, revista, artículo, evento, etcétera.

“¿Pero quiénes son estos millennials?”, me dije. Confieso que lo primero que me vino a la mente fue un grupo de ancianos, pero como estos no suelen ser compradores pensé que era un grupo de inversionistas o tal vez intelectuales, llegando incluso a creer que podía ser una secta o seres más avanzados.

Así que encendí la computadora y busqué en Google (vaya enciclopedia), y lo descubrí: ¡ah, era eso!

‘Se le llama millennials a la generación nacida entre 1985 y 1995, más o menos, porque nadie se pone de acuerdo con las fechas, tanto es así que hasta los adolescentes que hoy cumplen 18 se pueden colgar este honroso galardón.

Son personas que crecieron con el cambio de siglo (3er milenio DC) y que en Estados Unidos suman cerca de 80 millones de habitantes, en su mayoría con un alto nivel cultural.

También se le llama Generación Y (aunque no hayan nacido en Cuba, donde de un tiempo a esta parte casi todos los nombres comienzan con esa letra) porque ‘es la generación que le sigue a la Generación X’ ¿Cómo es esto? Me dije.

Descubrí que la X era mi propia generación. No seguí averiguando del resto del abecedario, ni me preocupé si en la próxima se acababa el cuento, sino que busqué qué había detrás de este nuevo fenómeno de los “milenios”, o lo que es lo mismo detrás de mis hijos y sus amigos.

Lupa en mano comencé a observar a de este grupo de “seres superiores” a los que todas las empresas persiguen para que les compren sus productos, a pesar de que algunos aún no tienen unas buenas finanzas.

Descubrí que:

El celular es parte de su cuerpo, que las redes sociales son su verdadero universo y que sus amigos están “online”, en los chats, Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y que utilizan otro lenguaje, con muchos emojis.

Leen algunas noticias por cualquier vía, sin importar si la fuente es confiable, y en ocasiones hasta las promueven, aunque en general no les interesa lo que pasa en el mundo, en su país, en su ciudad.

A los que le gusta el deporte preguntan más bien quién ganó, pero casi nunca ven un partido entero, eso sí, son adictos a los videos cortos, sobre todo si hay caídas o bromas, y son verdaderos coleccionistas de récords de todo tipo.

Compran on-line por eBay y Amazon y viven más la realidad virtual que la realidad misma. Por regla general no leen, tienen demasiada prisa y se pasan el día corriendo a ningún lugar.

Los varones se la pasan jugando con la computadora, Playstation, etc y las chicas haciendo aun más famosas a las Kardashian, Katy Perry, Selena Gómez, o a Chanel, Gucci, Prada y muchas más, con sus “views” y sus “likes”.

La mayoría escucha a Justin Bieber y baila con EDM (música electrónica), rap y reguetón. Por cierto, debo confesar que he roto mi promesa de adolescente de tolerar cualquier tipo de música, porque esta me ha superado y como el estribillo de una llamada canción: “Va pa-tra, pa-tra’’.

Aunque algo se ha avanzado. Cuando éramos pequeños ninguno de nosotros entendía las letras de las canciones de los mayores, ahora los “reguetoneros” han ido más lejos y han logrado que las canciones de los mayores las comprendan los niños de preescolar.

En ese mundo Despacito es una verdadera sinfonía. La fórmula del éxito de este género consiste en su algoritmo repetitivo y el poner una y otra vez la misma canción, “colgarlo” en Facebook y en Twitter, y darle a “compartir” hasta alcanzar la meta: ser “tendencia”.

Los vídeos relacionados con este tema son muy ciertos, por eso les he dejado tres link. Pídanle a los milenios de su casa que se los muestren, ellos los encontrarán mucho más rápido, aunque dudo que tengan tiempo para verlos con usted a pesar de que no tienen desperdicio.

Los millenials son producto de su tiempo, han nacido en un mundo repleto de adelantos tecnológicos, han crecido con ellos y con poca disciplina, y eso los hace distintos.

La mayoría de estos jóvenes son maravillosos, inteligentes, preparados, educados, tranquilos (a veces demasiado), más saludables y repletos de buenos valores.

Son grandes consumidores de cualquier cosa, pero cuesta tenerlos como clientes porque no se “casan con nada”. No sé bien si son el presente, pero sin dudas son el futuro.

En verdad conseguimos que ellos tuvieran lo que no tuvimos nosotros, sin importar el precio. Al parecer ahora cualquier esfuerzo por mostrarle el camino de la felicidad parece inútil y como generalmente somos los vendedores no queda otra que adecuarnos a la realidad.

Qué curioso: les dimos la vida y ahora los necesitamos para sobrevivir. Los pájaros tirándole a la escopeta.

Así que para adaptarnos lo mejor es ir a su ritmo, con sus redes y sus aficiones; al fin y al cabo lo importante hoy es ser tendencia.

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